EE.UU. ACTIVA OTRA VEZ SUS ALARMAS ANTITERRORISTAS

El Departamento de Estado ordenó el cierre de 22 embajadas y consulados de Estados Unidos en 17 países islámicos, desde Mauritania en el norte de África, hasta Bangladesh en el sur de Asia.

Es una reacción frente a la amenaza de ataques de Al Qaeda, la red terrorista más radical enemiga de Washington. El ataque de puertos y gasoductos estaba en los planes de esa organización que opera desde Yemen y que sigue siendo considerada como el peor enemigo del régimen del presidente Barack Obama.

El cierre de las sedes diplomáticas estuvo acompañado de advertencias y precauciones a los ciudadanos estadounidenses para viajar. Según los informes de inteligencia, la red terrorista, que sigue en operaciones y no se extinguió tras la muerte de Osama Bin Laden, planeaba tomar el control de dos ciudades claves para atacar infraestructura petrolera y portuaria.

El origen de la nueva alerta se basa en la intercepción de comunicaciones electrónicas los máximos responsables de Al Qaeda, lo cual permite a los servicios secretos suponer que se planeaba uno de los complots más graves contra intereses estadounidenses y occidentales después de los atentados del 11 de septiembre del 2001.

La reactivación de las alarmas no constituyen una exageración, a criterio del Presidente de la mayor potencia mundial. Un país que vivió el peor atentado terrorista no quiere jugar con un asunto tan serio como la seguridad.