Transparencia en asociación con empresa privada

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Viernes 17 de julio 2020

Las decisiones que se toman en el sector petrolero tienen un fuerte impacto en las finanzas públicas y también en los consumidores. De ahí que la decisión del Gobierno, depermitir que la estatal Petroecuador pueda administrar la refinería Esmeraldas con una empresa privada, no solocomprometerá un activo importante del país, sino que también incidirá en la calidad del producto que recibe la ciudadanía, en este caso, combustibles como gasolina, gas o diésel.

Esta decisión involucra a la mayor planta procesadora de petróleo del país, la cual ha tenido tres grandes intervenciones en algo más de cuatro décadas. Su operación arrancó en 1977, con una capacidad para procesar 55 600 barriles de petróleo y una inversión de USD 91 millones. Esa capacidad se amplió a 90 000 barriles en 1987 y subió a 110 000 en 1998. El plan siempre fue modernizar la planta en función del tipo de crudo y de las normas ambientales vigentes para los combustibles. Eso ha demandado de fuertes inversiones que no siempre se han hecho, entre otras cosas, por falta de recursos, lo cual ha generado problemas de contaminación o baja calidad del combustible.

A partir del 2007, cuando el país vivió su segundo ‘boom’ petrolero y dispuso de recursos, el Gobierno anterior realizó una modernización de la planta refinadora, pero con procesos de contratación amañados, contratos ocultos, sobrecostos y fallas técnicas que aún continúan.

El presupuesto inicial para la repotenciar la refinería fue de USD 855 millones y terminó en 2 300 millones. En medio de la escasez de recursos que afronta la caja fiscal, la refinería Esmeraldas requiere de nuevas inversiones para arreglar los daños que dejó la fallida modernización que hizo el anterior gobierno.

La opción es atraer capital privado para financiar la reparación de la refinería y compartir los beneficios que arroje una administración eficiente.

Ese objetivo solo se puede cumplir si hay transparencia, si los documentos se hacen públicos, si hay competencia en el concurso y si los consumidores palpan los beneficios con combustibles de mejor calidad.