Quito: pasado, presente y futuro

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Sábado 08 de diciembre 2018

Quito, que acaba de conmemorar los 484 años de fundación española, no es ajena al proceso de concentración de los pobladores en las urbes.

Mirando hacia el futuro mediato, la capital de los ecuatorianos será en el 2040 la ciudad más poblada del país, con 3,4 millones de habitantes.

La capitalidad de Quito y sus desafíos están íntimamente vinculados con su historia, incluso antes de la fundación española. Durante la larga etapa colonial, la independencia y la vida republicana, la ciudad ha sido crisol de ideas y movimientos cruciales para la formación de la nación, y espacio de desarrollo económico, social, cultural y político.

Uno de los desafíos que enfrenta Quito de cara al futuro es lograr un crecimiento más compacto; su densidad poblacional es baja en relación a otras ciudades de la región, y ello dificulta la prestación de servicios. También tiene otros retos: volverse más amigable ambientalmente, más inclusiva y más competitiva y, al mismo tiempo, valorar mejor su historia.

El crecimiento desordenado ha implicado nudos críticos en la movilidad, que necesita soluciones integrales; la recolección de basura; la contaminación, entre otros aspectos cruciales para la calidad de vida de su gente. Respecto del transporte, ha habido una línea de trabajo constante desde la implantación del sistema trolebús hasta el ya cercano funcionamiento del sistema Metro.

La sesión del jueves 6, en homenaje a la ciudad, fue ocasión para que el alcalde saliente, Mauricio Rodas, planteara al Gobierno la ampliación del sistema en cinco kilómetros, lo cual asegurará un mejor servicio de transporte. Todos sabemos, empero, que más allá de la indispensable obra física, la solución incluye un reordenamiento de los prestadores del servicio de transporte público en un concepto integral y moderno.

Ante los graves retos de Quito como capital, se hace indispensable recordar a los numerosos aspirantes a regirla desde el próximo año, que el trabajo que les espera es enorme y en él no debieran caber la improvisación, el desperdicio de tiempo y de recursos o la politiquería.