Solidaridad comunitaria en estos tiempos difíciles

En medio del desorden, muchos ciudadanos muestran conciencia cívica. La comunidad tiene un papel clave para evitar contagios y ayudar en la preparación de las etapas que vienen.

La adaptación en los tiempos de transición deja enseñanzas: la solidaridad y el concepto comunitario son clave.

Quito superó, por angustia y apremios económicos, algunas brechas del confinamiento. Es la realidad.

Mientras las autoridades cantonales -en este caso, distritales- siguen tomando el pulso a la pandemia, hay aspectos que suplen las carencias.

Un primer tema importante es el nuevo papel que asumen vecinos de los barrios: conciencia comunitaria.

La vigilancia de la salud del prójimo es importante. Debemos ver por aquellos que tienen problemas de discapacidad y por la tercera edad.

Para evitar que los adultos mayores salgan a las calles con riesgos, una mano solidaria es bienvenida.

Tampoco cabe que, con la nueva clasificación etaria que ha hecho la Organización Mundial de la Salud, los mayores de 60 años se expongan.

Hay brigadas que entregan alimentos, grupos de empresas privadas que han hecho gigantes donativos y algunos esfuerzos oficiales.

Ofrecerse para hacer las compras, ir a alguna gestión bancaria o conseguir remedios es un gesto altruista. La atención a quienes no pueden desplazarse es prioritaria.

Una tarea crucial es la que emprenden varios vecinos organizados. Los barrios de Chillogallo, Las Cuadras, La Tola y San Roque hacen tareas colectivas de inmenso valor.

Barrer las calles, trapear a fondo, desinfectar y echar jabón a las veredas es un remedio preventivo.

Muchas personas ven con preocupación cómo las calles de su barrio son tomadas por ventas ambulantes. Esa realidad social del desempleo y el subempleo no podemos soslayarla. Hay que aprender a convivir con un sector que crecerá.

Para los aspectos productivos y para la supervivencia, el intercambio y el trueque podrían ser una buena fórmula temporal o hasta definitiva.

Estos ensayos de algunos barrios aislados por ahora debieran extenderse a distintas zonas. Todos debemos cuidarnos; preservar la salud personal, familiar y comunitaria se impone. Más allá del color del semáforo y el distanciamiento social.