Emigrantes ecuatorianos, en la indefensión

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Jueves 25 de abril 2019

Parecería parte de un guión de una película de ficción, pero sucede en la realidad en pleno siglo XXI: los emigrantes ecuatorianos ilegales, al igual que los del resto de países latinoamericanos, viven una doble odisea en su intento de alcanzar suelo estadounidense.

En manos de los llamados ‘coyotes’, y luego de viajar de modo inhumano, quedan en medio de una policía estadounidense que se esfuerza cada vez más en cumplir la férrea política migratoria de Donald Trump, y de la violencia de las mafias mexicanas.

Es lo que sucedió la noche del 13 de abril con un grupo de 17 latinoamericanos, que tuvieron que lanzarse al río Bravo para evitar ser atrapados por un grupo criminal que opera en el Estado de Tamaulipas y que los utiliza como ‘mulas’ del narcotráfico hacia Estados Unidos, en la trata de personas o simplemente para extorsionar a sus familiares.

Hace casi nueve años, el ecuatoriano Freddy Lala fue uno de los sobrevivientes de una masacre de 72 emigrantes irregulares en esa misma zona. Esta vez, los lojanos Luis Quezada (23 años) y Héctor González (28) corrieron una suerte distinta. Sus cuerpos fueron hallados en el río Bravo; se lanzaron para evitar ser capturados por los criminales. Ahora sus familiares no pueden hacer más que resignarse al dolor e intentar traer de vuelta sus cuerpos.

Myriam Paguay (21 años), de Chimborazo, se cuenta entre los desaparecidos después del ataque. Su padre espera noticias en Guamote, pues en la comunidad de Guántug, de donde es originaria la familia, no puede recibir llamadas en su teléfono.

Aunque en menor dimensión que durante la crisis financiera de hace dos décadas, el drama de la emigración sigue ahí y afecta sobre todo a quienes no hallan oportunidades en su propio país. En este y otros casos, se trata de jóvenes que se arriesgan pese a que las acechanzas llegan desde los dos lados de la frontera.

Las autoridades ecuatorianas y estadounidenses monitorean este nuevo caso, pero el telón de fondo es la irracionalidad de poner trabas a la migración en un mundo globalizado, aunque eso signifique la muerte.