Una salida sostenible para crisis en las fronteras

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Miércoles 25 de septiembre 2019

Las dificultades económicas se sienten con más fuerza en el diario vivir de los habitantes de las fronteras.

La falta de comercio a consecuencia de la diferencia de precios con los países vecinos, que pueden devaluar su moneda, agobia en ambos puntos cardinales de la geografía.

En Huaquillas, 100 000 personas cruzan cada mes a Aguas Verdes (Perú) a través del puente internacional, para hacer todo tipo de compras y beneficiarse de los precios. Los comerciantes ecuatorianos ven afectadas sus ventas de modo significativo.

Con el fin de afrontar la crisis se contratarán estudios para la creación de la Zona de Desarrollo Fronterizo (Zede). Las autoridades seccionales se proponen, además, empujar la reglamentación para aplicar la Ley de Desarrollo Fronterizo. En noviembre habrá una cita por el tema.

En el norte del país, la situación es tensa. Ayer empezó un paro. La convocatoria responde a la desatención del Gobierno. El problema es, básicamente, el mismo. Colombia devalúa y los precios en el otro lado de la frontera estimulan las compras de ecuatorianos, mientras en Tulcán los comerciantes pasan aprietos.

Gabinetes, visitas ministeriales y ofertas sobre la canasta básica, crédito preferente del Banco de Desarrollo, y otro tipo de estímulos o compensaciones no llegan y los manifestantes lo exigen ya.

Los protestantes que bloquearon las carreteras piden que se baje el IVA a 6% y que se elimine el anticipo al Impuesto a la Renta -pedido en el que coinciden otros empresarios-.

Las fuerzas del Carchi solicitan la creación de una Zona Franca, que cese la corrupción en varios ministerios, mejoras viales tales como ampliar la carretera de Bolívar a Rumichaca y un buen mantenimiento de las vías. Además, mejorar la infraestructura en varios poblados.

Con la paralización se busca una respuesta gubernamental, pero es necesario construir una solución compartida y sostenible. En ella no caben actos como la agresión de contrabandistas a aduaneros y la destrucción de bienes públicos. Es un hecho aislado que debe castigarse.