Robos y asaltos violentos y a mano armada

valore
Descrición
Indignado 9
Triste 4
Indiferente 0
Sorprendido 2
Contento 5
Sábado 24 de noviembre 2018

La ‘viralización’ -divulgación rápida y masiva por contagio- por las redes sociales puso a la gente sobre alerta.

Una balacera en calles del centro norte de Quito -Portugal y 6 de Diciembre- fue el epílogo del despojo del teléfono celular a un hombre.

Los asaltantes le pegaron y dispararon al suelo -según testimonios fueron 3 o 4 disparos - , y luego subieron a dos motocicletas que les esperaban para emprender la huida. La gente se mostraba con miedo, y como protección natural nadie intervino.

Ayer, la Ministra del Interior, visiblemente preocupada, se refirió al tema y dio noticia de la captura de los presuntos hechores del asalto.
Pocas semanas antes hubo testimonios de episodios similares -con disparos, fuga y persecución- en las zonas aledañas.

La semana pasada, los videos mostraban distintos casos en Guayaquil. Jóvenes que rompían los vidrios de los autos en los semáforos, arrancaban el celular de las manos de sus propietarios y emprendían una carrera zigzagueante hasta perderse entre la maraña de automotores en pleno atasco en horas de alta circulación. Las autoridades informaron haber detenido a uno de estos delincuentes con armas de juguete; al amenazado puede costarle caro averiguar si el arma es real o simulada.

En los casos relatados son transeúntes o conductores los que graban con sus teléfonos móviles las escenas que luego se ‘viralizan’.
Otra imagen grabada, en este caso, por cámaras de seguridad muestra con nitidez a dos asaltantes a cara descubierta apuntando a su víctima, otra escena también de Guayaquil.

Aunque los índices registrados en la página web del Ministerio del Interior muestran cifras en declive (salvo el robo a vehículos que crece sensiblemente), las escenas referidas no son de un filme ni de una ficción, registran hechos reales que suceden en cualquier cuadra, muchas veces a la luz del día y en sitios transitados.

La seguridad exige acciones efectivas y planificadas con criterio técnico. El Gobierno y la Policía deben explicar un problema que se ha vuelto, por decir lo menos, más visible.