Reino Unido va a vacunar; en el mundo hay dudas

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Domingo 06 de diciembre 2020

El anuncio del Primer Ministro y la bandera de partida más apresurada de la que se tenga memoria en la historia de las pandemias se dan en Reino Unido. Mañana es el día uno.

La arriesgada apuesta se produce en uno de los países que al principio de la expansión del virus se mostró escéptico hasta cuando el propio primer personero del N° 10 del Downing Street se contagió de covid-19.

Claro que para hacerlo se opta por una apuesta basada en dos laboratorios que han trabajado en conjunción y que gozan de prestigio. Pero aún así la certeza no es la prioridad sino dar respuestas a una población que ya luce desesperada por el elevado nivel de contagios y los estragos en una economía que sufre aprietos.

Lo cierto es que la semántica cuenta. Una cosa es aprobar la vacuna y otra es probar. Para lo segundo el tiempo es el mejor consejero, una vez que las consecuencias en distintos organismos se expresen con nitidez y se verifique si la vacuna logra el blindaje contra el virus.

Mientras Reino Unido hace valer su soberanía por encima de lo que consideraba el dogal de la Unión Europea, en el ente comunitario se toman las cosas con más cautela.

En EE.UU., el científico Anthony Fauci, quien aguantó el vendaval de la administración Trump y la incredulidad del polémico Presidente saliente, se muestra receloso sobre la prisa. A Fauci, a propósito, lo ratificará Joe Biden, lo cual demuestra su respetable categoría y desempeño.

Lo cierto es que mientras los laboratorios sacarán a la calle la vacuna en Reino Unido, en EE.UU. tardará un poco más de tiempo. Rusia sigue adelante con su vacuna, con nombre de cohete espacial, y lo propio se dice de los experimentos chinos.

Las versiones mexicanas y argentinas traen más dudas que certezas y otros países que han comprometido recursos accederán a la vacuna, pero los más escépticos dicen que al menos se debiera esperar hasta fines de 2021. El meollo no es la eficacia que pudiera tener la vacuna ahora, sino los posibles efectos a largo plazo.

Hay que seguir de cerca la vacunación al ritmo británico.