Quito: tarifa integrada y mejora del transporte

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Sábado 24 de octubre 2020

A mediados del año próximo, cuando ya entre en funcionamiento el Metro, debe regir una tarifa técnicamente sustentada y mejorar el servicio.

Quito tiene un sistema caótico de líneas públicas -articulados, troles y buses municipales- y privadas; rutas que más bien parecen atender los intereses de los propietarios que al servicio de calidad para los usuarios.

Desde hace tiempo se habla de la urgencia de contar con respaldo suficiente, técnico, estudiado y pensando siempre en los pasajeros.

Cuando el Sistema Metro empiece a funcionar, más allá de pruebas de seguridad, sanitización y seguridad plena, se habrá cumplido la mitad del mandato del Alcalde.

Ese sistema de movilización es una vieja aspiración que estudió Sixto Durán Ballén, que se debatió en tiempos de Rodrigo Paz, que empezó Augusto Barrera y siguió Mauricio Rodas y que, acaso, se inaugure en el presente periodo edilicio.

Contar con todos los respaldos legales para unificar las tarifas es un avance importante hacia la mejora del servicio, pero debe estar aparejada de la calidad: comodidad, buen trato a los pasajeros, seguridad y rebaja en los tiempos de traslado: en suma mejorar la condición del viaje.

Completar un Sistema Integrado de Transporte con un buen respaldo técnico, económico y jurídico en una Ordenanza Metropolitana es una demanda que hacen los vecinos de Quito al Concejo y a los entes técnicos.

Una caja común, un sistema de pagos con tarjetas de débito o crédito; control electrónico que facilite la vida a los usuarios, es algo prioritario.

Que los transportadores privados tengan un retorno adecuado y una utilidad, pero que brinden un servicio acorde al trato que merecen sus clientes: los pasajeros. Que el Cabildo garantice esa condición y que la tarifa sea asequible y que no perfore las arcas municipales es también importante y, a la vez, complejo.

Ya estamos frente a la urgencia de reorganizar las rutas e idear un sistema de buses alimentadores bien conectado con el Metro, que rebaje tiempos de espera y de flujo adecuado a una ciudad que crece sin parar.