El país clama por seguridad frente al crimen

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Sábado 30 de enero 2021

Nada devuelve una vida. El asesinato brutal al presentador de televisión Efraín Ruales se suma a una larga lista de crímenes a sangre fría.

Los sicariatos se han multiplicado y la ciudadanía se siente en la indefensión. Tímidas son las simples declaraciones, se requiere acciones firmes y categóricas contra el hampa.

Los datos que se contabilizan hasta el mes de noviembre mostraban ya un repunte de las acciones de ataques, muertes y heridos con armas de fuego, una cifra que además se disfraza por la pandemia que nos asuela.

Aquí hacen falta muchas cosas. Primero investigaciones profundas, indicios ciertos y determinación para desarmar a los ciudadanos que no tienen permisos y a los delincuentes que siempre están armados para perpetrar robos, asaltos y asesinatos.

Sobre el caso triste de Ruales, ampliamente difundido por tratarse de un personaje de la TV muy apreciado por su público y compañeros, hay que esclarecer si en efecto hubo o no amenazas de muerte previas y si esas amenazas tuvieron que ver con denuncias de hechos truculentos de corrupción y otros crímenes conexos.

En la rabia colectiva pesa la indefensión de las personas que este mes han caído abatidas en Guayaquil cruelmente y sin miramientos.

No olvidemos las denuncias de los comandos mafiosos que operan desde las cárceles con celulares, armados, asesinando adentro y ordenando perpetrar crímenes en las calles.
La amenaza del gran narcotráfico conectado con el crimen organizado transnacional es un hecho.
El microtráfico barrial está condenando a la juventud. Las soluciones demagógicas de cifrar dosis de consumo han crecido el número de drogadictos. Las familias ya no saben qué hacer.

Pero ante la tibia acción del Estado, los candidatos presidenciales debieran responder con voz clara y sin ambages, sin populismo penal ni soluciones represivas, pero sí con más equipo para las fuerzas del orden y apoyo institucional nítido.

La Justicia tiene en sus manos muchas causas. Dejar de liberar a delincuentes y fallar en derecho con rectitud es su deber con la sociedad.