Calentamiento: problema inexorable sin acuerdos

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Domingo 15 de diciembre 2019

Los discursos sobre el cambio climático desbordan de retórica y utopías. Pero la dificultad de una declaración común es inaceptable para algunos de esos actores que hablan y bloquean.

La cita que se desarrolló en Madrid, dadas las circunstancias de la violenta protesta en Chile, fue una nueva semana de discusiones y explicaciones científicas, donde se ve claramente que el mundo marcha de modo inexorable a un cambio climático, que las emisiones son cada vez más asfixiantes y el calentamiento que generan afecta el futuro de las especies, los glaciares se destruyen y la temperatura del agua marina sube.

La foto de Ecuador y sus nieves eternas nos explica un fenómeno que no requiere de mayor sustento numérico: la simple observación de los nevados que se descongelan paulatinamente deja literalmente fríos a los habitantes y a los turistas.

Las cumbres planetarias dan cabida a científicos, disertantes, políticos y activistas sociales. Mientras los foros de técnicos, parlamentarios y ejecutivos muestran la cara formal, las protestas ganan las calles.

Las consignas verdes, alentadas sobre todo por los jóvenes, se integran con otras luchas como las de los derechos de las mujeres, los migrantes y los colectivos Lgbti. En algunos casos hay violencia y represión, como ha ocurrido en los encuentros presidenciales de los más desarrollados.

Pero adentro, en los foros y los corrillos diplomáticos, los políticos, que representan importantes intereses económicos y geopolíticos, no se ponen de acuerdo. Hay textos de declaraciones finales que delegados de varios países consideran sencillamente ‘inaceptables’. El consenso no es fácil, y por eso los industrializados no han adscrito a acuerdos derivados de citas como las de Kioto y París.

Mientras los gobernantes siguen adelante sin mirar la realidad, los incendios cunden y la contaminación asfixia, poniendo en riesgo la sostenibilidad del planeta. Las generaciones venideras pagarán la inmensa factura de un mundo inequitativo y con líderes, muchas veces, dueños de una actitud irresponsable, repudiable. Eso sí que es ‘inaceptable’.