Preocupante bloqueo político en Perú

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Miércoles 02 de octubre 2019

En una seguidilla de maniobras de final incierto, Perú se halla completamente sumido en un atrampamiento que se veía venir, en un sistema político ensombrecido por la corrupción.

El presidente Martín Vizcarra inicio hace 18 meses su mandato precisamente como sustituto de Pedro Kuczynski, destituido por sus vínculos con la brasileña Odebrecht.

Esa mancha ha tocado a nada menos que cuatro exmandatarios de los últimos tiempos. Kuczynski está preso en Perú, igual que Ollanta Humala, mientras Alejandro Toledo está detenido en Estados Unidos, donde se discute su extradición. El dos veces presidente Alan García se suicidó y no se entregó a la justicia.

Vizcarra argumentó que el Congreso, al nombrar a un juez del Tribunal Constitucional pese a su pedido de no hacerlo, ameritaba ser disuelto, para adelantar los comicios legislativos, previstos inicialmente para el 2021. Ese nombramiento, según él, podía favorecer al fujimorismo -otra gran sombra de la política peruana-.

En respuesta, la oposición legislativa lo acusó de golpismo y resolvió designar a la vicepresidenta, Mercedes Aráoz, como presidenta encargada por un año, pues no le alcanzaron los votos para destituirlo.

Vizcarra sabe que la causa que abandera -la lucha contra la corrupción- tiene apoyo de la población, de la fuerza pública y los gobiernos seccionales. Y los opositores lo acusan de controlar este organismo que debe dirimir este tipo de conflictos.

Tanto él como la oposición se han movido al filo de la institucionalidad, pero el desgaste es evidente. Una vez suspendido el Congreso, sigue funcionando su Comisión Permanente, dominada por el partido de Keiko Fujimori, hoy procesada.

Lo que sucedió ayer en la bolsa y con la moneda pareciera indicar que en el Perú se sigue cumpliendo esa suerte de pacto no escrito para que la política no afecte la marcha de la economía, pero se trata de vasos comunicantes que se pueden contaminar.

De este tipo de crisis recurrentes nadie sale ganando finalmente, ni existen instituciones tan blindadas para resistir tan alto desgaste.