Las reglas de la dolarización están más claras

Aunque el Ecuador lleva dos décadas con una economía dolarizada, aún hay sectores que ven a este esquema monetario como un limitante para el desarrollo. Eso se observó durante el debate del proyecto de Ley de Defensa de la Dolarización, que finalmente fue aprobado con 86 votos en la Asamblea, la noche del jueves.

El tema de fondo de este proyecto es asegurar la independencia del Banco Central, para evitar que esta entidad financie al Gobierno, como ocurrió durante el Régimen anterior, básicamente desde el 2015.

Desde ese año, Finanzas ha entregado al Banco Central papeles, los cuales se han pagado con más papeles. El resultado de esta política ha sido que las reservas del Banco Central -propiedad del IESS, empresas públicas, gobiernos seccionales y sobre todo de los depositantes del sector financiero- hoy no alcanzan a cubrir sus obligaciones. Hay un hueco que bordea los USD 6 600 millones, que se prevé cubrir en el 2026.

No hay que olvidar que en el 2000, cuando se adoptó la dolarización, el país renunció a su política monetaria, es decir, no podía emitir dinero o billetes. Sin embargo, la política del Ministerio de Finanzas, de obligar al Banco Central a recibir papeles del Estado, equivalía a una emisión, pero con papeles estatales o ‘ecuadólares’.

La posibilidad de que esta política continúe era un riesgo para quienes tienen depósitos en el Banco Central, principalmente la banca privada, ya que las reservas del Central no alcanzan a cubrir todo lo depositado a manera de encaje bancario.

La Ley aprobada por la Asamblea, entre otras cosas, prohíbe que el Banco Central financie al Fisco, lo cual elimina cualquier intento de emitir dinero. Esta normativa pone orden en una economía dolarizada y era parte de las reformas acordadas con el Fondo Monetario Internacional el año pasado. Ahora se prevé que el Fondo realice un nuevo desembolso al país, por USD 200 millones.

El mercado internacional vio positiva la aprobación de la Ley: los precios de los bonos ecuatorianos subieron y el rendimiento bajó, es decir, el riesgo país ahora es menor.