Controles al estacionamiento en Quito

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Sábado 24 de agosto 2019

Más allá de casos como el del control realizado por la Agencia Metropolitana de Transporte (AMT) en los alrededores del estadio de Liga el miércoles, mientras se jugaba un cotejo internacional, es claro que en Quito han empezado acciones contra quienes mal usan el espacio público como estacionamiento.

Para este fin de semana se anuncian controles no solo alrededor de sitios de espectáculos sino de concurrencia masiva como iglesias, mercados, y centros de diversión nocturna.

El argumento de la autoridad es sencillo: los dueños de vehículos no pueden utilizar espacios que no estén destinados para estacionarse, como ha venido sucediendo de modo consuetudinario, en desmedro de la calidad de vida de los habitantes de los sectores afectados. Más complicado, en cambio, es mostrar las alternativas que tienen los ciudadanos para ir a un espectáculo, a la iglesia o simplemente a comprar al mercado.

Como se sabe, es muy difícil que se puedan construir en corto tiempo parqueaderos privados y públicos alrededor de sitios de concentración masiva, mucho más cuando se trata de espacios como los estadios.

Asimismo, las zonas de parqueaderos municipales cubren un mínimo porcentaje de la urbe.

La respuesta oficial es que se puede utilizar el transporte público, pero sabemos que esa no es una solución eficaz, tanto por la calidad y la cobertura como por la inseguridad a la que pueden verse expuestos los usuarios. Queda la opción del uso de taxi, pero harían falta operativos de coordinación y de control que por ahora ni siquiera están en discusión.

Es verdad que en la ciudad se necesita volver a una cultura de respeto a las regulaciones. Las vías se usan como parqueaderos y muchas veces para beber y escuchar música a alto volumen, algo que también sucede en los parques, algo que no parece estar en el radar del control municipal.

Pero también es cierto que hay que buscar alternativas realistas que tengan en cuenta las limitaciones sobre los estacionamientos y el transporte público. Lo contrario sería empezar una batalla perdida de antemano.