Ser ciudadanos, una necesidad urgente para el Ecuador

La semana pasada, un funcionario del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social llegó a su casamiento en una ambulancia.  Fue una noticia breve que tuvo grandes repercusiones mediáticas porque se trataba del aprovechamiento de un servicio público para asuntos personales. Pero el problema es aún más grave que el abuso.

Las ambulancias tienen solamente una función y que debiera considerarse incluso sagrada: estar dispuesta las 24 horas para atender emergencias médicas. ¿Qué hubiera pasado si, durante el trayecto y cualquiera fuera la distancia, los paramédicos recibían el mensaje sobre algún accidente a 15 cuadras de donde estaban con el novio? ¿Lo hubieran dejado allí con su traje para la ocasión? ¿Hubiera tenido que ir con ellos para auxiliar a quien realmente necesitaba ser trasladado a un centro de salud? O, peor aún, ¿dejaban primero al novio donde fuera a casarse para luego hacer lo que les correspondía de inmediato?

El problema es más profundo porque muestra la falta de sentido ciudadano. Los ejemplos se pueden multiplicar. Ayer, este Diario publicó un reportaje sobre la apropiación ilegal de las veredas para ampliar las casas en varios barrios de Quito. El resultado de ello es que el peatón debe bajar de la vereda y caminar por la calzada. Aquellas construcciones ampliadas ponen en peligro la vida de los peatones, que ya la pasan mal en las incómodas aceras de la ciudad por la complejidad de su topografía. 

Son dos ejemplos extremos. En el primero, se desafió una norma moral; en el segundo, incluso, a una ley. Son hechos que revelan que actuaron sin pensar en los demás, en sus conciudadanos. Estos, que aparecen graves, se repiten en acciones cotidianas: en los supermercados, cuando en abuso de una mayoría hacen dos filas en contra de quienes están solos; o aquellos que, en sus vehículos, se adelantan a quienes esperan ordenadamente su turno para doblar la esquina.

Una sociedad en la que los individuos no piensen en los otros, que tienen los mismos derechos y  necesidades, tiene muy pocas probabilidades de tener una vida sana y armónica.