El chavismo se adjudica elecciones sin oposición

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Miércoles 09 de diciembre 2020

Es que las elecciones parlamentarias en Venezuela, realizadas luego de cinco años de la derrota del oficialismo a cargo de las fuerzas que eligieron presidente de la Asamblea a Juan Guaidó y luego le encargaron el poder, eran una guerra y una victoria avisada sin contendiente.

Así, el triunfador más nítido fue el abstencionismo. Apenas un 31% de los ciudadanos fue a votar. Una muestra palmaria de hastío, de incredulidad en el sistema y de la seguridad de que sin opositores en la papeleta toda era un simulacro que nada tenía de elección libre y limpia.

La elección, para colmo, se realizó en medio de una pandemia de efectos mortíferos y que, como siempre, afecta sensiblemente a las capas más pobres de la población, que en Venezuela son legión. Esta nación acosada por el hambre, el desempleo y la inflación, ha expulsado a millones de personas a un exilio forzado en especial hacia otros países de América.

El presidente encargado y reconocido por más de un centenar de países, augura tiempos más difíciles para el país y para los opositores. Aun para él mismo, dijo a la BBC, ya que perdería su inmunidad parlamentaria, lo cual nunca fue óbice para que su vida haya estado amenazada y haya padecido dos secuestros.

Con los tres millones y medio devotos al chavismo le alcanza para decir ‘urbi et orbi’ que ganó las elecciones. Pero a esta altura del régimen de Maduro el problema es quién le cree. No importará si el Consejo Electoral ratifica el triunfo de cartón en unas elecciones a las que los opositores no se presentaron.

Tampoco está claro si la oposición acierta con sus estrategias políticas. En 2018 ya declinó ir a la presidencial. Ahora prefirió no presentar candidaturas para evitar que el gobierno se regodee diciendo que la derrotó.

Pero al mal que unos “observadores” partidarios del contubernio bolivariano intentan avalar, se suma un férreo apoyo de Rusia, China e Irán, que le entrega crudo.

La revolución bolivariana se afirma sobre las cenizas del que otrora fuera uno de los países con mayor grado de democracia de la región.