Bolsonaro abre un año de expectativas

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Miércoles 02 de enero 2019

Los brasileños empezaron el Año Nuevo con la expectativa de grandes cambios políticos, una vez que Jair Bolsonaro, un exmilitar identificado con valores ultraconservadores, llegó al Palacio de Planalto e hizo sus primeros anuncios y nombramientos.

El político recibió un amplio respaldo en la segunda vuelta precisamente contra el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), de cuyo seno salieron expresidentes como Inácio Lula da Silva, encarcelado por corrupción, y Dilma Rousseff, inhabilitada políticamente el 2016, luego de un largo proceso de destitución.

El PT -pero no solo este partido- es parte del gran entramado de la corrupción reinante en el sistema político brasileño durante los últimos años, y que ha dado lugar a las más importantes investigaciones policiales y judiciales en la historia de ese país. Adicionalmente, la economía se le fue de las manos a Rousseff.

La mayoría de votantes busca en el radicalismo de Bolsonaro las respuestas a los problemas brasileños, como la economía y el crimen organizado, mientras que el resto tiene temor de que sus propuestas puedan complicar más el ya difícil panorama. Sus pronunciamientos contra los derechos y la democracia no hacen sino avivar las preocupaciones.

La llegada de Bolsonaro al poder significa un gran cambio en la forma de hacer política en Brasil, pero también en la forma de relacionarse con la población, de modo directo y a través de las redes sociales.

Sus formas y sus conceptos -por ejemplo la negación de que el calentamiento global es un problema real- recuerdan inevitablemente a líderes de línea dura como el presidente estadounidense Donald Trump, y también ponen en vilo a la región.

En los últimos lustros tomó cuerpo el llamado socialismo del siglo XXI, basado en los precios de las materias primas. Hoy, tras el fin de la bonanza, varios países se han unido para criticar las prácticas de sus rezagos en Venezuela y Nicaragua.

Bolsonaro quiere tomar ese liderazgo, pero por ahora son más las dudas que las coincidencias. Estas se despejarán poco a poco.