Billetera móvil e inclusión financiera

valore
Descrición
Indignado 18
Triste 1
Indiferente 0
Sorprendido 2
Contento 6
Viernes 16 de agosto 2019

La población bancarizada en el país llega apenas al 50%. Eso quiere decir que la otra mitad queda fuera del sistema y, por tanto, está más expuesta a utilizar sistemas informales y abusivos de crédito, donde las tasas de interés pueden llegar al 5% diario.

Con el objetivo de formalizar el sector, reducir los costos del financiamiento y aumentar la inclusión financiera, el gobierno anterior impulsó el uso del dinero electrónico, pero fracasó porque no generó confianza entre los actores involucrados, ya que la operación era monopolizada por el Banco Central, dependiente de las directrices del Ejecutivo.

Con el actual Régimen, que promueve la mayor participación del sector privado, la iniciativa quedó en manos de la banca y las cooperativas. La falta de definición de las tarifas para transacciones digitales retrasó casi un año la entrada en operación de la billetera móvil. El miércoles pasado, la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera las aprobó y ahora se espera su publicación.

Se prevé que la billetera móvil empiece a operar dentro de un mes, lo cual cambiará los hábitos de la población para realizar sus transacciones.

Sea a través de los sistemas bancario o cooperativo, el uso de dispositivos móviles puede tener al menos dos efectos: mayor inclusión financiera y menor uso de dinero físico.

Los usuarios necesitarán un teléfono inteligente y acceso a internet para hacer las transacciones, pero también de una cuenta básica en una institución financiera, que posteriormente puede servir para acceder a nuevos servicios financieros.

El éxito de la billetera móvil dependerá de la confianza que genere en la población, la facilidad para realizar las transacciones, el acceso a los ‘smartphones’ e internet, la seguridad que ofrezca el sistema y el número de locales que use la herramienta.

Para que la inclusión financiera mejore en el país también se necesitará evaluar la fijación de límites máximos a las tasas de interés. El Banco Mundial evaluará la política vigente de tasas, que no ha fomentado la incorporación de más ciudadanos a los servicios financieros.