Ajustar el tamaño del Municipio, sí. ¿Pero cuándo?

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Sábado 29 de diciembre 2018

El fin de año es apropiado para los balances y para planificar. Así seguramente lo entiende el alcalde Mauricio Rodas, quien anuncia en estos días un plan para reducir el tamaño del Municipio y ahorrar USD 20 millones al año.

Se trata de un proyecto que contempla la fusión, el cambio de nombre y la supresión de secretarías metropolitanas. La idea es que, de 12, pasen a siete. El primer paso es que Rodas expida la resolución, y el segundo, más difícil, que el Concejo Municipal lo apruebe.

Hasta ahora esa no ha sido la tónica, incluso en temas en los cuales parecía posible acordar. Ante el anunciado ajuste, ya se escuchan las críticas de la oposición. Sobre todo porque arrancar el proyecto en enero, a solo cinco meses del cambio de timonel en la Alcaldía, y a tres meses de que se conozca el nombre de su reemplazante, puede resultar inoportuno.

En principio, un proyecto de esta envergadura necesita desarrollarse en el tiempo. En esta materia, la actual administración dio el primer paso al eliminar, en sus inicios, la Empresa de Desarrollo y Urbanismo. Lograr el resto del ajuste en pocos meses y en plena transición puede ser una meta ambiciosa pero probablemente reñida con la realidad.

La ciudad ya ha vivido, en distintos relevos administrativos, los daños colaterales de los cambios de modelo, sobre todo cuando detrás ha habido una disputa conceptual entre las bondades y los problemas de la administración pública versus la privada, y viceversa.

Innegablemente, se trata de un momento económico del país que hace necesario que todo el Estado, en sus distintas instancias, tenga que apretarse los cinturones, pero el mismo ajuste puede enfocarse desde puntos de vista diametralmente opuestos.

Dada la inminencia del relevo y la importancia del tema, es sensata la posibilidad de que el Alcalde ponga su propuesta a disposición de los candidatos a gobernar Quito durante cuatro años a partir del 24 de mayo.

Lo otro -lanzar la iniciativa, esperar la aprobación del Concejo y luego trabajar en su implementación- pudiera caer en saco roto.