Acogida humanitaria

valore
Descrición
Indignado 13
Triste 6
Indiferente 0
Sorprendido 2
Contento 10
Martes 14 de agosto 2018

El paulatino arribo de miles de venezolanos al Ecuador ha despertado una reacción estatal. Desde la declaratoria de emergencia hasta los centros de acogida.

Así, el Municipio ha montado cinco de ellos. Son lugares con baños, cocina y televisores. Todo para paliar la situación extrema que los venezolanos -en estancia pasajera o tal vez definitiva- tengan una acogida digna.

En esos albergues y en la misma estación de buses de Carcelén, en el norte de Quito (donde se hallan hacinados y en situación límite varios de ellos), mucha gente se hace presente con comida y ropa. Es la una cara de la crisis. En la otra, la xenofobia, el rechazo y hasta el abuso ya muestran sus colmillos. Personas que ofrecen mercaderías para que los viajeros las vendan en situación precaria en las calles -ya se ven las aceras y calzadas saturadas-, trata de personas, hasta drogas y prostitución.

Estas últimas facetas son deplorables. Inadmisibles, más aún si consideramos que hubo distintas oleadas de ecuatorianos hacia Estados Unidos, Europa y, por cierto, la misma Venezuela, en búsqueda de una vida que nuestro suelo les negó en tiempos apretados.

Por eso es que la reacción humanitaria del Cabildo y sus ejecutores sociales se agradece, pero cabe coordinar políticas integrales, incluyendo la acogida y la seguridad. Las estadísticas no mienten. Un 10% de los venezolanos que han entrado antes se han quedado. La situación económica y la falta de empleo muestran una cara preocupante.