Enrique Echeverría

Devolver el dinero

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Desfilan millones y más millones de dólares presuntamente producto de corrupción administrativa en el pasado cercano.

Del asombro surge una especie de grito de la sociedad ecuatoriana: que les obliguen a devolver el dinero. ¡Que devuelvan! ¿Cómo?
Para que la justicia aplique “todo el peso de la ley” hacen falta sentencias definitivas, ésas que los entendidos llaman “ejecutoriadas”, es decir inamovibles por lo menos en el ámbito legal, aunque en la Corte Constitucional pueden dejarla sin efecto por inobservancia o violación de normas de la Constitución.

El resultado final está aún lejano, excepto en casos en que el enjuiciado confesó su delito, se acogió a un juzgamiento rápido y mereció una rebaja sustancial de la condena, con perfiles de obsequio. (Caso Seguro Social)
¿Dónde están los dineros del perjuicio? No los dejan en el país; los depositan en el extranjero. Nueva dificultad: ¿en qué país? ¿En qué banco? ¿Está depositado en cuentas a su nombre o de una compañía? A su propio nombre no podrán encontrar nada.

Aquellos depósitos los han hecho en bancos de Panamá, Islas Vírgenes, Andorra, Suiza, Florida, al parecer también en Rusia e Irán. ¿Paraísos fiscales?

Una orden de Juez del Ecuador, ¿será atendida por el banco depositario? ¿Acaso aquellos bancos no están regidos por normas legales de los Estados donde realizan su negocio? ¿No se acudirá a la tesis de la reserva bancaria y la seguridad de los depósitos? Y lo que es más: ¿nuestra justicia ecuatoriana tendrá suficiente acogida y respeto en el exterior para cumplir sus órdenes impartidas desde Quito?

Por ley nacional no falta: el Código Penal vigente, en un apartado del Art. 69 dispone: “Comiso penal, procede en todos los casos de delitos dolosos y recae sobre los bienes, cuando esos son instrumentos, productos o réditos en la comisión del delito”

Pese a todo este blindaje de seguridad, hay gente que arriesga. En caso de condena, permanecerán en la cárcel algún tiempo; y, al fin, saldrán e irán donde está el dinero para gozarlo y mantener una vida de opulencia.

¿Vale la pena obtener unos cuantos millones a cambio de un futuro económico próspero? Parece que sí, para algunos.

La gran preocupación actual es descubrir “la ruta del dinero” mal habido. Para iniciar bastaría que llamen al Periodista Fernando Villavicencio y conozcan la inmensa documentación presentada a más altas autoridades. Con ello se ahorraría tiempo, dinero y esfuerzos y la investigación adicional sería para comprobar algo que pueda faltar.

Nuestros servicios de “inteligencia”, que sirvieron para perseguir a opositores del Gobierno anterior, no han tenido voluntad para realizar esta investigación. Más cómodo era dejar que se consume todo, sin consecuencia.
¿Aquí, no pasará nada?