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Domingo 04 de abril 2021

Desvelarse es más común de lo que parece desde que empezó la pandemia. En el mundo entero se habla de este fenómeno ligado a la ansiedad, a la depresión, a los problemas económicos y a la angustia que produce el acecho constante de la muerte a nuestro alrededor por este virus que llegó al planeta hace más de un año para alterar la vida de todos los seres humanos.

En el Ecuador nuestros desvelos se han intensificado además por la época electoral que estamos viviendo. Sabemos y comprendemos que no se trata de una elección cualquiera en la que los ciudadanos elegirán entre dos candidatos de tendencias ideológicas distintas con una visión democrática común, sino que, claramente, a la luz de los mensajes y propuestas de campaña, iremos a las elecciones para escoger entre un modelo democrático con separación de poderes y uno que pretende quedarse durante cincuenta años, como ha repetido aquel candidato que admira, enaltece y elogia a los dictadores prominentes del fracasado comunismo latinoamericano.

Entre esos insomnios, estos días cayó en mis manos el nuevo libro de José Hidalgo Pallares, publicado por la editorial Festina Lente y titulado precisamente ‘Los desvelos’, que aunque pudiera ser encasillado como un relato con pinceladas de ficción, resulta ser una crónica de pandemia que engancha al lector desde las primeras líneas de lectura, por su identificación brutal con la realidad que hemos vivido desde marzo del 2020, fecha fatal en la que empezó un encierro que inicialmente estaba previsto para unas cuantas semanas y que se convirtió en una pesadilla que aún no sabemos cuándo terminará.

La narración de José Hidalgo Pallares, sencilla pero contundente, aborda esos abismos que se nos abren cada noche en la duermevela y que terminan por arrastrarnos a la insoportable y alborotada vigilia marcada por el agobio, la incertidumbre y la desazón; por esos problemas que se vuelven enormes entre tinieblas y que al amanecer no se esfuman, ciertamente, pero que parecen disminuir su tamaño hasta convencernos de que son remontables y que podremos lidiar con ellos en el nuevo día.

‘Los Desvelos’ de Hidalgo son similares a los de cualquier persona común. Sus problemas son los mismos problemas que acusamos todos. Sus inquietudes e interrogantes son las que nos hacemos a diario cuando comprendemos que aún estamos demasiado lejos del final y que esa distancia, esa lejanía que a simple vista es inalcanzable, se convierte en una carga más para alimentar nuestra pesadumbre.

En medio de esta angustia pandémica, acrecentada por la incertidumbre electoral del país y de estos tiempos ralentizados para la producción, inversión y negocios que aguardan un resultado para volver u otro para salir corriendo, los aficionados a la lectura nos aferramos al libro de turno, ya sea para escapar de la realidad o, como en el caso de ‘Los desvelos’ de Hidalgo, para sentir que en las noches más largas y oscuras, no estamos solos.