23 de September de 2010 00:00

Desconfianza

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Miguel Macías Carmigniani

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Desde hace varios meses recibo a diario, a través de la Internet, el Buró de Análisis Informativo, mediante el cual se analiza con profesionalismo, digno de elogio, temas sociales, políticos y económicos.

En el análisis correspondiente al viernes pasado, se trató acerca de la desconfianza que tiene el sector empresarial para hacer negocios en el Ecuador, destacando “que la inestabilidad política, la corrupción, las restricciones laborales y la ineficiencia burocrática son los factores que los ejecutivos de las empresas del país consideran como los más sensibles a la hora de invertir”. Yo añado a ello, la evidente falta de seguridad jurídica que existe en el Ecuador, la cual como he sostenido en editoriales anteriores, se agravará aún más con la denuncia de los 13 tratados de inversión que ya ha iniciado nuestro Gobierno, lo cual en mi opinión causará un grave perjuicio económico al Ecuador.

No creo que ningún inversionista extranjero en su sano juicio, esté dispuesto a someter las discrepancias que pudiera tener con el Estado o con una empresa nacional, a jueces nacionales -en un país donde como bien destacó en su correspondiente informe el relator de la ONU, señor Philip Alston, la impunidad campea- si tiene la posibilidad de que cualquier controversia que él tenga con su contraparte contractual, sea resuelta por un tribunal arbitral internacional. El arbitraje es un eficiente mecanismo alternativo de solución de conflictos, reconocido por nuestra Constitución.

Un conocido industrial guayaquileño manifestó recientemente, que aparte de los factores antes mencionados, a él le preocupa mucho las restricciones a la libertad de expresión que existen en el Ecuador; que él ya no se atrevería a criticar al Gobierno en una entrevista televisada, o periodística, por temor a las represalias que pudiera tomarse en su contra o en la de su empresa, conociendo como conoce, el inmenso poder que tiene el presidente Correa, quien ha demostrado que lo sabe utilizar muy bien.

Preocupante reflexión la de ese industrial, ya que el derecho a opinar y a expresarnos libremente no puede estar sujeto a esas limitaciones, ni a las que se ha denunciado que contiene el proyecto de Ley de Comunicación que está en discusión de la Asamblea Nacional, desde hace varios meses. Si eso teme un industrial local, imaginémonos lo que puede pensar un inversionista extranjero.

Varios analistas económicos opinan que el modelo económico del actual Gobierno no ha surtido los efectos deseados, y que en gran medida nuestra economía depende de la inversión del Estado (muy cierto), lo cual considero muy peligroso. El Gobierno tiene que ganarse la confianza de los empresarios nacionales y extranjeros, para que el país prospere, pues son ellos los que pueden generar el empleo que tanta falta hace en el Ecuador.

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