Delito fatal

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Miércoles 19 de febrero 2020

Mauricio Burbano A.
Columnista invitado

El 1° de febrero un joven disparó contra una mujer de 68 años luego de que no pudiera arrebatarle su cartera en las proximidades de un centro comercial en Quito. Intentó huir en una motocicleta, pero la policía fue alertada y en espectacular persecución el delincuente fue atrapado. Su delito fatal no era solamente el asesinato, sino también el ser extranjero venezolano. Cierta prensa resaltó la nacionalidad del joven con estos titulares: “El asesino de la mujer en Quito llegó desde Venezuela”, “Venezolano asesinó a una mujer durante asalto en Quito”. Se demuestra de esta manera una mala práctica periodística ya que “no es ético vincular delincuencia y nacionalidad”, como afirma la reconocida Fundación Gabo, que vela por un periodismo de calidad.

La Fiscalía, para mostrar su diligencia en el cumplimiento de su deber, publicó en Twitter una nota en donde se aseguraba la “prisión preventiva para ciudadano venezolano procesado por el asesinato de una mujer (…)”. Y el presidente Lenin Moreno exhortó a la Asamblea para que apruebe las reformas de la Ley de Movilidad Humana que permitirían “expulsar y deportar a aquellos extranjeros que vienen al país a delinquir o que son encontrados cometiendo delitos”.

Por otro lado, la Policía de manera diligente realizó controles migratorios buscando a venezolanos sin papeles o que ejercían alguna actividad laboral con visa de turismo y les extendían multas y notificaciones de “salida voluntaria” del país. Así, se presentó una cadena de hechos, noticias, declaraciones y controles a raíz de un asesinato puntual; algo desproporcionado si se toma en cuenta que el 2% de las muertes por asesinatos, homicidios, femicidios y sicariatos han sido cometidos por venezolanos.

Pocos días antes se había presentaba otro delito en el que estaban involucrados dos mujeres y un hombre venezolano. Habían vendido sus pertenencias en Maracaibo y se radicaron en Guayaquil, donde invirtieron lo que habían logrado reunir con mucho esfuerzo, para abrir un taller mecánico. Fueron sorprendidos por ladrones armados que entraron al local en un auto sin placas con el pretexto de que tenían una llanta dañada. Hubo un forcejeo en el que las mujeres arriesgaron su vida al enfrentarse a uno de los ladrones, pero finalmente lograron ahuyentar a los maleantes y atrapar a uno, saliendo ellas ilesas.

Días después, en la mañana del 30 de enero, por primera vez estos jóvenes venezolanos conocerían el Salón de la Ciudad de Guayaquil. El Concejo Cantonal de Guayaquil les invitó a recibir un reconocimiento por su “actitud de valor y heroísmo sin par”, mostrando así la otra cara de la moneda: extranjeros que vienen al Ecuador a trabajar honradamente y son víctimas de la delincuencia local. Solamente que, en este caso, no hubo palabras de apoyo ni felicitaciones del Presidente.