Vicente Albornoz Guarderas

Deflación y punto

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Domingo 09 de febrero 2020

La deflación es una caída de los precios. Pero como muchas cosas relacionadas con las ciencias sociales (y la economía es una de ellas), hasta una definición tan sencilla como esa puede estar sujeta a interpretación. Este artículo argumentará que, mírese como se mire, el Ecuador está viviendo una deflación. Quedando eso claro, lo siguiente es ver las ventajas y desventajas que eso implica.

Entre enero 2019 y enero 2020, el precio de la canasta familiar, que se usa para calcular la inflación, cayó en 0,3%, lo cual calza perfectamente en la definición de deflación. Esa canasta contiene los precios de 359 productos, de los cuales 231 bajaron en ese lapso. En otras palabras, el 64% de los productos de la canasta bajaron de precio en los últimos 12 meses, lo cual apunta claramente a que la caída de precios es generalizada.

Dentro de los productos que bajaron de precio hay un poco de todo. Hay bienes importados y producidos localmente, hay alimentos sin elaborar, alimentos elaborados, servicios, ropa y temas relacionados con salud y diversión. La caída es, en todo sentido, generalizada.

En general, los alimentos, y más aún los frescos, tienen precios muy volátiles que suben y bajan mucho más que el resto de bienes. Para sacar esa volatilidad del cálculo de la inflación, se puede calcular la variación de los precios de los bienes no alimenticios de la canasta. En ese caso, la variación de precios a enero sería de -0,21%, es decir, sigue siendo negativa, incluso si se quita los alimentos.

Ante la ocasional volatilidad del precio de los combustibles, también se los puede sacar del cálculo de la inflación. Es más, a la variación de precios que no incluye ni alimentos ni combustibles se le conoce como “inflación subyacente” y, si se hace ese cálculo para los últimos 12 meses, también se llega a una caída.

De manera que, más allá de cualquier duda, estamos en una deflación y hay que vivir con eso y estar conscientes de lo bueno y lo malo que implica.

El lado malo de la deflación es que crea un incentivo para no producir: ¿quién quiere producir algo, sabiendo que para cuando esté listo, va a estar más barato? También puede crear problemas a quienes prestan plata, porque los precios pueden caer, pero las deudas no caen.

Lo bueno es que esto nos está ayudando a dejar de ser tan caros, sobre todo frente a los EE.UU. Si bien en el pasado tuvimos inflaciones muy superiores a las norteamericanas, desde mediados del 2015, nuestra inflación es bastante menor. Eso nos devuelve algo de la competitividad perdida en los años en que el excesivo gasto público sobrecalentó la economía.

Y, mientas no haya cambios a los precios de los combustibles, nada indica que vayamos a salir de esta deflación.