Walter Spurrier

Declinación de EE.UU.

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Martes 28 de agosto 2012
28 de August de 2012 00:03

Es un lugar común que EE.UU. es una potencia en decadencia, que lo va a eclipsar China. Alguien escribió que el atentado a las Torres Gemelas fue “la caída del muro de Berlín” de EE.UU.

Es posible. Pero nadie lo puede asegurar. Cuando miramos hacia atrás, vemos tendencias incontenibles en la historia, y nos confiamos de poder proyectarlas al futuro.

Una de las más brillantes tesis que conoce la ciencia social fue la de Maltus a fines del siglo XVIII. Postuló que la población crece geométricamente, la producción agrícola aritméticamente, y por lo tanto las hambrunas son ineludibles. Impecable teoría que explicó los diez mil años anteriores, pero que para 1800 perdía vigencia con la Revolución Industrial.

EN 1972, El Club de Roma conmocionó al mundo con su versión cibernética de la tesis de Maltus, ‘Los Límites del Crecimiento’: que la economía mundial colapsaría a mediados del siglo XXI. Tampoco consideró los avances tecnológicos.

El prominente historiador de las civilizaciones Arnold Toynbee pronosticó que nuestra civilización iba rumbo a la aniquilación. Hombre de inconmensurable erudición, lo que más pesó en sus conclusiones es que escribió inmediatamente luego de las dos guerras mundiales y en los albores de la balanza del terror entre la OTAN y el Pacto de Varsovia. Pero no han vuelto a haber una guerra mundial.

Quien mira para atrás ve a los EE.UU. mucho menos poderoso de lo que fue durante la segunda mitad del siglo XX, y lo proyecta hacia a futuro.

Hay explicaciones alternas. Durante la guerra fría, los países temerosos de una invasión soviética o de la subversión comunista cerraron rangos alrededor de Washington como líder. Al colapsar la Unión Soviética eso ya no fue necesario, y los antiguos aliados tomaron distancia. A su vez Washington se retiró del negocio de asegurar para su campo cada ficha del tablero geopolítico, que tenía un altísimo costo en ayuda externa y despliegue militar.

Un sistema político unipolar es inestable. Lo natural es que surgieran otras potencias que en parte llenen el vacío que dejó la Unión Soviética.

China goza de un extraordinario crecimiento desde que Deng abandonó la planificación central y adoptó el mercado. Si proyectamos al futuro ese crecimiento, sin duda en algún momento la China tendrá el PIB per cápita más alto del mundo.

Pero igual pensábamos de Japón a principios de los noventa.

En contra, EE.UU. tiene que desempeña el papel del ejecutor del orden internacional, e incurre en un oneroso gasto militar improductivo. Pero a favor tiene que sigue siendo el imán para los innovadores de todo el mundo, y exhibe una más saludable estructura demográfica que China, Europa, Rusia y Japón.

Seguirá siendo la primera potencia mundial a fines del presente siglo? Cara o cruz.