César Augusto Sosa

Otra década perdida

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Lunes 25 de noviembre 2019

El crecimiento económico de un país es muy importante, pero las élites del Ecuador no le dan mayor interés. Este 2019 se cumplirán cinco años de un desempeño económico mediocre, y las proyecciones apuntan a que Ecuador temdrá una nueva década perdida, como en los años 80 y 90.

Una tasa de crecimiento menor al 2% ya es un indicador de estancamiento económico, pues significa que el aparato productivo no puede absorber la nueva mano de obra que ingresa al mercado laboral cada año, lo que genera mayor informalidad, desempleo, subempleo y pobreza.

Por eso, cuando las autoridades anuncian sus proyecciones económicas hay que prestarle atención al crecimiento y al programa económico que está detrás, con el fin de saber si es factible de llevarse a cabo.

A raíz de la crisis económica que empezó en el 2014, cuando el segundo ‘boom’ petrolero llegó a su fin, la economía ecuatoriana comenzó un proceso de desaceleración que incluso tocó terreno negativo, como sucedió en el 2016, que fue el segundo año de contracción económica en dolarización.

El 2019 puede convertirse en el tercer año de decrecimiento en dos décadas, una señal que los políticos no están viendo o no quieren ver, como si la indiferencia cambiara en algo la realidad de miles de ecuatorianos que, al no tener oportunidades de trabajo en el mercado formal, hacen lo que pueden en la informalidad, hasta que el mercado aguante o explote.

El Banco Central anunció que revisará a la baja su proyección de crecimiento para este año, que apenas estaba en el 0,16%, lo cual es un anuncio de que la nueva cifra estará en algún valor menor a cero. Y lo hará para recoger los efectos de las protestas de octubre pasado, cuando el país perdió, solo en el sector petrolero, USD 137 millones, aunque la dirigencia indígena, que ordenó cerrar los pozos petroleros en el paro nacional, asegura que no se perdió nada porque el petróleo quedó guardado y que eso fue un ahorro para el país. Ese nivel de razonamiento refleja audacia o ignorancia sobre cómo se calcula el crecimiento económico.

En todo caso, el desempeño de la economía este año, en el mejor de los casos, será nulo. Y en los próximos años no será muy diferente, según la Proforma del 2020, cuyo trámite en la Asamblea concluye esta semana. Ese documento muestra que la economía del país seguirá estancada, producto de los excesos de la década pasada y de la falta de consensos internos para llevar adelante un programa de reactivación económica. Hasta el 2022 se proyecta un crecimiento anual menor al 2%. Y recién en el 2023 se prevé que aumentará al 2,27%.

En los últimos cinco años el desempeño de la economía ha sido mediocre, con un promedio de crecimiento del 0,60%. Y en el próximo cuatrienio, hasta el 2023, estaría en 1,5%, en promedio. Esto significa que Ecuador cumplirá casi una década con tasas de crecimiento menores al 2%, como sucedió en los 80 y 90, décadas consideradas pérdidas para América Latina.