Simón Espinosa Cordero

David y Álvaro Noboa

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Domingo 16 de junio 2019

En Puerto Engabao, del cantón Playas, hay un conflicto de tierras entre comuneros y el empresario Álvaro Noboa. La Comisión Anticorrupción, núcleo de Guayas, defiende a la comuna de pescadores. Vuestras mercedes encontrarán la versión del empresario en YouTube del 20 de noviembre de 2017.

David, rey de Israel, tenía centenares de ovejas. Abelito, un vecino pobre, amaba a su única mascota, una borreguita de ojos lánguidos. David llamó al chef de palacio: - “Rubén, mañana cenarán conmigo cuatro amigos. Dile a Abelito que el rey quiere esa cordera. Prepáranos costillas. No te olvides del romero, los ajos, la cáscara de limón, la miel de abeja y el aceite de oliva. Que venga la bailarina Séfora. Y que no falte un Arca de Noé, nuestro vino más embriagador. Y así se hizo. Abelito se suicidó colgándose de un sicómoro. Yahvé envió al profeta Natán para que reprendiera a David. “Hijo de madre. La espada no se apartará nunca de tu casa”. Y murieron dos hijos de David; pero Yahvé no resucitó ni a Abelito ni a la cordera.

Jesús vivía en Galilea. Galilea era el granero de Siria, Samaria, Judea e Idumea. Galilea estaba cultivada por agricultores pobres que perdieron sus tierras porque no habían podido pagar los préstamos contraídos con Herodes y con el Sanedrín o Corte de Justicia que estaba en manos de judíos ricos y sacerdotes corruptos. Jesús agitaba: “No crean que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada. Les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de los cielos”.
Desde hace muchos años, en Puerto Engabao, cantón Playas, hay tierras comunales. Encantadora la mar. Altas las olas. Surfistas globales, delfines con tabletas emulan a Poseidón, dios de los mares.

Alvarito Noboa, astuto Ulises criollo, puso los ojos en Puerto Engabao. Invadió tierras de comuneros y las registró como suyas. Invadió, pese a que el ministerio de Agricultura hubiese declarado ilegítimo tal registro. Invadió, pese a que jueces civiles le dijeron:-Alvarito, claro que los comuneros no tienen títulos de propiedad, pero gozan del derecho posesorio, pues en esas tierras han estado desde hace tiempos. Invadió, pese a que jueces constitucionales ordenaron la cancelación del registrador de la propiedad. Mediante dos jueces importantes y guayaquileños, Alvarito interpuso una medida cautelar para impedir que su gente fuera desalojada. Pidió la modulación de la sentencia a la Corte Constitucional. Y esta no la moduló. Pero nuestro Alvarito nunca duerme.

“¿Qué pasará de noche? No hay mañana/ que no tenga el jardín rosas difuntas”. ... / Sobre estas cosas, cariñosa hermana, / ¿por qué a Nuestro Señor no le preguntas.” Y me responde la comuna de pescadores: “Mas al prendernos Dios la luz del día, / la última rosa blanca en agonía /y las otras ya muertas... con motivo”.

¡Ay! Puertico de Engabao, tiburones te han llegao.