Alfredo Negrete

¿Dónde está el cuco?

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Jueves 26 de enero 2012
26 de January de 2012 00:06

Es indispensable que por cadena nacional o cualquiera de los otros variados medios de que disponen, el Gobierno reelegible informe sobre dónde está el monstruo que lo acosa respecto a las próximas elecciones. Es un proceso frente al cual el líder tiene todo para asegurar una victoria personal casi sin adversarios, salvo que considere como a tales a quienes en la Edad Media eran conocidos como bufones. Se desconoce la causa de tanto temor para llegar a extremos de limitar la labor informativa o de opinión de los medios durante el proceso electoral, utilizar métodos electorales diferentes para la asignación de los escaños y otras artimañas que contiene el burlonamente llamado “Código de la Democracia”.

¿Eran acaso necesarias estas medidas propias de la censura a la prensa en caso de una catástrofe o de un conflicto bélico? Súmese que estamos ad portas de la etapa final del proceso de El Universo y, por tanto, se podrá sentar una precedente jurisprudencial que promueve de manera tajantemente la autocensura como se aplicó en la época de Fujimori y Montesinos. Queda por ver, si en esta misma época, se produce el cierre de la tenaza con la promulgación de la Ley de Comunicación.

Con estos antecedentes cabe una respuesta a título de hipótesis. El monstruo no está en el solio presidencial, sino en la próxima integración de la Asamblea Nacional. Se pudo gobernar con libertad y sin límites con la Constituyente, sus normas de última hora -redactadas o incorporadas sin ser aprobadas-, luego ‘el congresillo’ y con la actual e insólita Asamblea Nacional; sin embargo, los resultados de la consulta popular parece que prendieron las alarmas. La mayoría de las provincias de la Sierra y el Oriente votaron categóricamente por el No y el Sí solo se impuso porque la Constituyente eliminó de los resultados a los votos blancos y nulos; además la votación positiva recibió una sorpresiva y generosa adhesión de parte de las grandes parroquias guayaquileñas. Un vaticinio que anuncia que cambiará la tienda política del Municipio de la urbe de octubre. Como decían los antiguos en sus chácharas, parece que todo está previsto para: cama, dama y chocolate.

Además, las reformas legales y otras disposiciones de última hora recuerdan a las dictaduras que pomposamente decretaban que regía tal Constitución, siempre y cuando no contraríen o se opongan a los Decretos Supremos.

Es inconcebible que los líderes o grupos no gubernamentales desconozcan esta estrategia y renuncien a la concertación de fuerzas que logren el equilibrio en la Función Legislativa, lo que significaría la restauración de la independencia de las funciones que se eclipsaron en estos primeros cinco años. Examinados todos estos antecedentes es probable que con prevención e inteligencia, el “cuco” haya sido eliminado y o espantado y los exquisitos restaurantes de la capital tengan asegurado una importante clientela en los próximos años.