Jorge Ribadeneira

Crónica de un asilo

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Domingo 26 de agosto 2012
26 de August de 2012 00:03

Chismosos dignos de crédito afirman que allá por abril se perfiló el acuerdo Correa-Assange, que culminó con la llegada del jáker a la embajada del Ecuador en Londres. Fue un poco antes o durante la entrevista de Julián a Rafael que comenzó con la frase del ecuatoriano "bienvenido al club de los perseguidos". Luego, los dos analizaron las perspectivas del proyecto y llegaron a la conclusión de que era interesante y prometedor para ambos, con la exigencia de que los actores pongan interés, decisión y una dosis de audacia. El Jefe ya se había jugado varias veces con temas más que polémicos -los diputados de los manteles, "meter la mano" en la justicia, demandar por 80 millones a un diario, entre otros- y es evidente que llegó a la conclusión de que un asilo de esas dimensiones implicaba ventajas. Algo igual -con sus objetivos propios- sucedía con la otra parte. "Ya" dijeron luego de los Juegos Olímpicos.

Una mano golpeó las puertas de la embajada el martes 19 de junio en la noche. Al día siguiente, la noticia del asilo de Assange -el rebelde jefe de Wickileaks- tuvo el eco que se esperaba y aun más. Enjuiciado por delitos sexuales y preso, se aproximaba la hora de la extradición a Suecia El argumento del dúo para el ingreso a la embajada fue el peligro de una extradición a los Estados Unidos, país que en varios estados mantiene la pena de muerte y es el más resentido por las maniobras del activista que hizo públicos los secretos del Departamento de Estado. ¿Qué mejor el asilo si Assange tenía la perspectiva de salir a la ventana de un importante sector londinense y -micrófono en mano- mandarse una arenga de 10 minutos, captada por radio, televisión y prensa escrita? Pero el asilo tiene su precio. ¿Permanecer "preso" meses y talvez años en una oficina de 22 metros cuadrados? Julián no está para esos sacrificios. Los chismosos dicen que prepara el camino para entregarse a la justicia sueca.

El Jefe Rafael sacó pecho con semejante amigazo. Cierto que en el Ecuador y en buena parte del mundo le criticaron por sus aplausos y elogios al jáker-activista-periodista después de tantos codazos y ataques a la prensa y a periodistas del Ecuador. Claro que los hinchas de USA dijeron que cada vez le ven más antigringo. Varios analistas afirmaron que usaba el caso Assange para ganar popularidad internacional como figura de la izquierda populista y otros no descartaron que también en este caso funcionara de alguna manera su implacable búsqueda de votos. Todo eso y más le endosaron mientras analizaban y fustigaban la figura de Assange, pero la realidad es que la novela del asilo fue un sonado golpe publicitario correísta, apoyado por las amenazas del canciller británico sir William Hague, el malo de la película. Correa alegó una actitud humanista e independiente y convocó a Alba, Unasur y OEA. Ahora vuelve a la campaña y prepara otros golpes para las elecciones. Solo le falta un rival.