Julio Echeverría

¿Crisis global?

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Domingo 21 de agosto 2011
21 de August de 2011 00:03

La crisis en los países del norte arrecia. En Europa y EE.UU., el pesimismo sobre el comportamiento de los mercados y las economías es cada vez mayor y la amenaza de una recesión generalizada comienza a ser creíble. Las manifestaciones de la crisis son sorprendentes. Que EE.UU. esté al borde de caer en el impago de deuda, y que haya tenido que comprometerse a reducir su déficit fiscal, cuando parecía que podía seguir emitiendo moneda y deuda indefinidamente. Que el esquema europeo de integración y de moneda única estén cerca del colapso, cuando por mucho tiempo fue el modelo de los procesos de integración regional, con sus mecanismos de transferencias hacia los sectores y países de menor desarrollo relativo.

Pero el escenario cambia radicalmente si miramos a nuestro alrededor. La mayoría de países de América Latina, y muchos de los llamados "BRICs" (Brasil, Rusia, India y China) muestran economías con períodos sostenidos de crecimiento, monedas estables, mercados laborales al alza y reducción sustancial de la pobreza.

Algo está cambiando profundamente en la economía global que debilita las hegemonías tradicionales y cambia los ejes de crecimiento y acumulación. Resulta que ahora son los países emergentes, antes subdesarrollados, los que podrían jalonar la economía y sacarla de su hundimiento. Sus procesos de crecimiento han generado una masa de clase media que expande la demanda, mientras en el llamado "primer mundo" cada vez más personas ingresan al desempleo y dependen de subvenciones estatales para sobrevivir.

La crisis de los países del norte recuerda mucho a aquella por la que atravesaron las economías del sur en los años 80 del siglo pasado: crisis de endeudamiento que presionó a la disciplina fiscal y al control de los mercados financieros. Esa experiencia (conocida entre nosotros como larga noche neoliberal) fue la que permite hoy a las economías emergentes, (en las que podemos incluir ya a países vecinos como Colombia y Perú), sostener ritmos sólidos de crecimiento que han logrado sobreponerse a la crisis global.

No es el caso del Ecuador, que ha desmantelado sus mecanismos de disciplinamiento fiscal y se ha entregado a una expansión del gasto público y del tamaño del Estado, que recuerda las economías actualmente en crisis.

Lo que revela la dinamia de las economías emergentes es que es posible combinar disciplina fiscal, control macroeconómico y expansión de la política social, y que ello dinamiza el crecimiento; lo que no nos indica es la direccionalidad y el sentido de ese crecimiento. Parecería ser que previo a encontrar respuestas a interrogantes de este calibre, es necesario perfeccionar modelos de gobernanza local y global, que combinen estas variables.