Enfoque internacional

Una crisis sin descanso

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Viernes 27 de julio 2012
27 de July de 2012 00:03

Los meses de julio y agosto son, como es conocido, época de vacaciones en Europa por cuenta de la temporada de verano. A lo largo y ancho del Viejo Continente, millones de personas cambian la rutina del trabajo por la del descanso, gracias a un marco laboral particularmente generoso.

Sin embargo, todo indica que en esta oportunidad la quietud no va a ser la misma de siempre. Así lo han dejado claro los mercados de valores, en donde las acciones se han desplomado a niveles que no se veían desde hace años. Otra vez, como ha sido recurrente desde comienzos del 2010, han vuelto los temores en torno a la sostenibilidad de la zona euro, en la que se sitúan 17 países, que comparten la misma moneda.

Esta vez, las inquietudes tienen su epicentro en España, agobiada por el peso de su deuda pública. A pesar de los esfuerzos del gobierno de Mariano Rajoy, cuyas mayorías en el Parlamento le permitieron pasar un durísimo paquete de ajuste, que incluye la elevación de la tasa general del IVA del 18 al 21% a partir de septiembre, es evidente que los inversionistas quieren saber poco de la economía ibérica.

El motivo estriba en que siguen apareciendo problemas que han hecho más compleja la situación. Hace unas semanas se supo que los bancos comerciales necesitan hasta 100 000 millones de euros con el fin de recapitalizarse y asumir las pérdidas que les dejaron sus préstamos en el ramo inmobiliario. Y en los últimos días, son las comunidades autónomas las que han pedido auxilio, como ha sido el caso de Cataluña y Valencia.

Ante tal deterioro, ayer la prima de riesgo de los bonos españoles siguió su camino ascendente, con lo cual la rentabilidad de los títulos a 10 años de plazo llegó al 7,6% anual. Aunque las comparaciones son odiosas, en el caso de Alemania dicho rendimiento es apenas del 1,2 %.

Pagar intereses tan altos resulta imposible para Madrid, porque los elevados costos financieros alejarían todavía más la meta de reducir el déficit estatal. En consecuencia, todo apunta a un rescate, si se trata de evitar que la cuarta economía más grande de la zona euro entre en cesación de pagos, lo cual crearía un sismo cuyas repercusiones se sentirían en todo el planeta.

En principio, existen mecanismos para darle una mano a España. Por una parte, el Banco Central Europeo podría entrar a comprar bonos en el mercado con el fin de evitar que siguiera la especulación. Por otra, el mecanismo de apoyo a los bancos ya cuenta con el aval de la Unión Europea y debería entrar a operar con prontitud. Además, el tesoro ibérico tiene cómo solicitarle recursos a Bruselas, pues existe un fondo comunitario para tal fin.

Sea como sea, es indudable que la fórmula de salida que se diseñe necesita una buena dosis de liderazgo.