Walter Spurrier

La corrupción continúa

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Martes 07 de enero 2020

La economía crecerá mínimamente en 2020, situación que persistirá mientras los costos de producción sean tan altos, y que los ingresos estatales se diluyan en mantener una pesada burocracia.

Pero algo se puede hacer por el lado del Gobierno, tanto para hacer crecer la economía como para mejorar la calidad de vida de la gente. Va por el mejor uso de los USD 38 mil millones de ingresos anuales del sector público. Porque con tanto dinero, pueden prestarse más y mejores servicios. En esto el gobierno está en deuda con la población.

Un caso particularmente escandaloso es el del IESS. La quinta parte del costo laboral va al IESS a cambio de prestaciones, una de las cuales es salud. El IESS asigna USD 500 millones al año a la compra de medicinas, Sin embargo los afiliados enfermos se quejan que el IESS no les entrega las medicinas que necesitan. El caso es particularmente grave para los enfermos crónicos. Por ejemplo, este Diario reportó como pacientes de trasplante renal en el Hospital Carlos Andrade Marín no recibían los medicamentos que requerían, y que lo mismo sucedía en otros casos.

Insuficiencia de fondos, es la explicación que los responsables dieron al cronista. Pero ¡Oh sorpresa! Un par de semanas después EL COMERCIO trae una nota que encontraron millones de dólares en medicinas e implementos médicos caducados en el Andrade Marín. La administración del hospital anotó que se trataba de corrupción en administraciones anteriores. No se entiende que se compre de más de unos medicamentos, y de menos de otros. O bien se carece de un sistema eficiente de adquisiciones, o una enorme incompetencia, o porque se compra del producto en que la coima es mayor, por ejemplo, por tratarse de medicamentos por caducar.

Mientras tanto, en los hospitales del IESS de Guayaquil se constata que las medicinas se compran con sobreprecio, por lo general al doble de lo que cuestan, aunque en un caso se pagó hasta diez veces más.

Todo esto se conoce desde hace mucho tiempo, puesto que los laboratorios no ocultan su frustración que el IESS compra a intermediarios. El objetivo de la compra de medicinas es repartirse la plata del IESS entre funcionarios corruptos y sus compinches que fungen de proveedores, en perjuicio del afiliado y de los laboratorios que pueden entregar los medicamentos al precio correcto.

En teoría el IESS tiene gobierno tripartito, pero en la práctica ni los sindicatos ni los patronos tienen el poder de frenar la codicia de los funcionarios. Que conozcamos, las compras con sobreprecio continúan. El IESS está corrupto hasta la médula. Hasta que no se barra tanto funcionarios como intermediarios venales, se los sancione, se recupere la plata robada y adopte un sistema transparente, no hay como creer que el mecanismo de corrupción del correato ha sido desmantelado.

wspurrier@elcomercio.org