Sin consensos no hay paraíso

Tenemos gobierno, algo de gobernanza, pero poca gobernabilidad. El gobierno es la autoridad que administra el Estado conduciendo la política a través del poder Ejecutivo; la gobernanza son las normas y estructuras que inciden en la eficacia y calidad para la buena orientación de la gestión; y la gobernabilidad es la capacidad del gobierno para formular e implementar políticas y generar cambios en la sociedad. Un gobierno puede tener gobernanza, pero sin gobernabilidad debe ser fuerte en lograr consensos y cauto en manejar las altas expectativas de muchos, como hacer realidad un sueño imposible o tocar parte del cielo, al ver un país unido, creciendo de manera inclusiva y responsable.

Los consensos dependen de la relación de las personas involucradas, del tiempo que se tiene para dialogar y acordar, y sobre todo de la disposición de los participantes a la escucha, comprensión y otorgar cesiones necesarias. Dado que el factor tiempo es restringido, mientras vamos construyendo la “Cultura del Encuentro” es clave concentrarse en ganar capital político vía algunos logros tempranos como asegurar el objetivo de vacunación, concretar alianzas con la sociedad civil y en la Asamblea, establecer cambios positivos que puedan hacerse vía decretos ejecutivos, instalar una agenda de reformas a corto, mediano y largo plazo con una comunicación efectiva, e hitos bien definidos.

En el caso argentino, guardando las diferencias, hay algunas lecciones que pueden ser útiles en su historia desde diciembre de 2015 cuando asumió el presidente Macri:

– No haber comunicado con claridad la terrible situación en que se recibió el país y la ausencia de un relato continuo que explique decisiones y logros.

– Preferir un gradualismo en el ajuste fiscal que afectó sobre todo a la clase media pero sin sacrificios a nivel estatal.

– Permanentes incumplimientos a las metas de inflación a pesar de altas tasas de interés por la insuficiencia de los ajustes fiscales.

– La falta de éxito en los consensos clave con el peronismo y sindicatos para pasar las reformas legales en el Congreso impidieron consolidar el nuevo modelo decepcionando a los inversionistas de largo plazo.

– Cuando se evidenció la falta de independencia del Banco Central y los deseos de mayor intervención en el precio del dólar, se complicó el apoyo financiero internacional, haciendo imposible controlar las expectativas provocando que la oposición gane espacio en las proyecciones de las elecciones del siguiente periodo. Por eso Mauricio Macri tituló a su libro testimonial “Primer Tiempo”, esperando volver luego del fracaso del peronismo.

Aquí no debemos esperar fracasos de nadie, solo el éxito del país. Por eso estamos condenados a hacer las cosas bien, especialmente los complejos consensos, ya que sin estos no hay paraíso.