Gonzalo Ruiz Álvarez

Compromisos patrióticos

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Viernes 02 de octubre 2020

La campaña electoral promete ser una de las más complejas de la historia reciente, al menos desde que retornamos a los gobiernos civiles.

Varios vectores la atraviesan y serán nuevos elementos de juicio y de orientación del voto con alto componente emocional.

La corrupción, el desempleo, la crisis económica y el descrédito de la clase política y su espejo en la Asamblea Nacional, serán aspectos que atraviesen la campaña.

Independientemente del tono emocional ya referido, habitual, por cierto, en todas las concurrencias a votar, en esta ocasión podría jugar un papel clave.

Otro aspecto de esta campaña será el rol de los medios de comunicación para los mensajes y el protagonismo de las redes sociales donde se mezclan los trolls y otros actores activos y a veces, nocivos.

Pero esta vez, ante la devastación económicas causada por la corrupción enquistada en las esferas del poder político durante un largo tiempo ya, más la crisis económica aguda por el desbocado manejo del despilfarro y el golpe letal asestado por la pandemia en la producción y el empleo, hay aspectos que todos los candidatos se debieran comprometer de modo patriótico.

Un primer compromiso de la más de una docena de candidatos debiera ser proteger la dolarización. Un sistema monetario adoptado in extremis luego de la crisis bancaria es factor de estabilidad y garantía para cuidar el poder adquisitivo de los más pobres y evitar hiper devaluaciones.

Otro aspecto importante es generar las condiciones para llamar a la inversión extranjera de empresas solventes y serias que garanticen la creación de miles de plazas de trabajo, tributen y creen riqueza.

A ello habría que sumarle una asociación pública y privada para operar activos estatales con seguridad jurídica de los inversionistas pero sin cargar al Estado de gastos en ámbitos en los que, se ha probado, no sabe ni puede manejar con pulcritud.

Un tema en el que todos debieran estar de acuerdo es en tener una caja fiscal sana. Con gastos coherentes a la proporción del Producto Interno Bruto y los ingresos estatales sin inflar nóminas ni desperdiciar recursos. Asignar tareas al sector privado.

Una idea que duró poco tiempo, luego destruida por la demagogia perversa, fue el ahorro en fondos de contingencia.

Esos fondos han servido en economías de algún país nórdico, por ejemplo, como una inmensa reserva que genera millonarios recursos para mejorar la calidad de vida de las personas, causar alto impacto social y atender a los más vulnerables.

Los dineros excedentes del petróleo, minería legal y ambientalmente amigable y sustentable, luego del pago de impuestos, servirían para contingentes ante terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones o catástrofes como la pandemia de estos días.

Un Estado fuerte para atender la salud pública, la educación para todos con equidad, los desajustes sociales y una empresa privada seria, responsable y competitiva.

Todos los candidatos debieran ir por ello.