Carlos Jaramillo

‘Compatriota’ muy conflictivo

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Sábado 20 de octubre 2018

A cuatro meses de que el Gobierno Nacional le bloqueara el servicio de internet, vuelve a la palestra el conflictivo hacker australiano Julian Assange, a quien se le otorgó, en forma sospechosa, durante la administración de la entonces ministra de Relaciones Exteriores, María Fernanda Espinosa, la nacionalidad ecuatoriana y, aunque sea inverosímil, el cargo de agente diplomático, que no llegó a ejercer por oposición del Reino Unido.

Ahora, según anunció su abogado, pretende plantear una acción judicial contra el canciller José Valencia, por supuesta violación de documentos utilizados para su naturalización y que él considera que son confidenciales, entre los que consta, por ejemplo, un reglamento ad hoc que le permite tal prerrogativa, pero que entró en vigencia quince días después de su aplicación.

El Ministerio de Relaciones Exteriores aseveró que dicha documentación no es reservada y, por tanto, entregó los datos que solicitó la asambleísta Paola Vintimilla, quien se halla empeñada en la anulación de la nacionalización de Assange por considerar que hubo varias irregularidades en el procedimiento utilizado para ello y porque su permanencia en el recinto de la Embajada ha perjudicado al prestigio diplomático de Ecuador.

Lo inaudito es que amenace con esta acusación quien divulgó miles y miles de documentos secretos de varios países, con graves consecuencias, y que arremeta contra el Canciller del país que le brinda asilo desde hace más de seis años.

También se informó que la Cancillería, por pedido de un Grupo de Trabajo de la ONU, restablecería parcialmente el acceso del nuevo “compatriota” a internet, que le fue restringido por su abuso e intromisión en delicados asuntos internos de varias naciones, pese a reiteradas advertencias de que respete dichos espacios.

Hace pocos días la prensa rusa se hizo eco de la amplia información publicada por el diario The Guardian, de la capital británica y de amplio prestigio mundial, sobre el intento del Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador, en contubernio con su similar moscovita, de ejecutar un operativo con tinte cinematográfico para sacar furtivamente, en la noche del 24 de diciembre del año pasado, al activista australiano, lo cual fracasó y tan sólo empañó más la ya maltrecha imagen internacional de Ecuador.

Varios ex diplomáticos, políticos, etc. opinan que éstos y otros desafueros del “ciberpirata” acogido y protegido en forma deferente y sospechosa por el expresidente Correa y los ex cancilleres Ricardo Patiño y María F. Espinosa son causales más que suficientes para que, en el marco del Derecho Internacional, se finiquite su cuestionado asilo. El presidente Lenin Moreno opinó que la solución ideal sería que Assange acepte las condiciones que pone el Reino Unido para permitirle su salida de nuestra Embajada. Ojalá sea así y pronto…

cjaramillo@elcomercio.org