Carlos Jaramillo Abarca

Bloqueo de aceras

Paulatinamente aumenta el número de comerciantes autónomos -entre los que participan muchos profesionales- que se han apoderado en forma anárquica de amplios espacios de las aceras de las más importantes arterias viales de la urbe y se dedican al expendio de diversos productos y comidas típicas que, en su mayoría, evidencian condiciones higiénicas deplorables.

En esta temporada, ante la participación del representativo    ecuatoriano en el Campeonato Mundial de Fútbol y la proximidad de las fiestas de Quito y de la Navidad, se han incrementado las ofertas en algunos de esos puestos destartalados que bloquean el paso de los peatones, que muchas veces se ven obligados a utilizar la calzada con los peligros consiguientes.

Se informó que el año pasado laboraban más de treinta mil  vendedores ambulantes, número que aumenta en forma considerable por la descomunal falta de fuentes de trabajo, la pandemia y la ola de inmigrantes indocumentados y, si bien el Municipio realiza esporádicas batidas para desalojarlos, esa acción da resultado  momentáneo, pues, retornan tan pronto se retiran los agentes metropolitanos.

Pero hay que enfatizar que esta actividad es única forma de subsistencia para muchas familias y, por tanto, merecen comprensión y ayuda, por lo que es necesario que el Cabildo haga cumplir la Ordenanza que regula las ventas ambulantes y determina las normas indispensables que deben cumplir así como su funcionamiento en lugares que no causen  problemas a la ciudadanía ni competencia desleal a los vendedores de los mercados.

 La situación se agrava porque algunos restaurantes y cafeterías  han comenzado a instalar islas para atención a sus clientes en el margen de la calzada, lo cual, si bien es algo pintoresco, reduce las insuficientes áreas disponibles  para estacionamiento de vehículos a lo que se suma el mal estado fe muchas aceras y calles y el cierre de vías por los trabajos de repavimentación que  ha emprendido el Municipio.