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Domingo 30 de septiembre 2018

El señor expresidente Rafael Correa Delgado está representando el papel de víctima en el gran teatro de la comunicación internacional, nacional, provincial, cantonal, parroquial y en los palacios en que la mafia trama la venganza de la que el Chavo del Ocho decía: “Nunca es buena, mata el alma y envenena”.

En efecto, el expresidente se ha presentado en el teatro del absurdo, que es la comunicación, luciendo el vestido de perseguido político, pantalón vaquero de doble pespunte, remaches de cobre, mochila a la espalda, dedo levantado para el autostop. No tiene ni un dólar y los abogados que lleva en la mochila son obra de amigos de selva y nobles señores de Culiacán.

Y cree el señor expresidente que le creeremos. Y cree muy bien.

Cuando gobernaba hizo maravillas, se comía bien. Había dinero. Levantó palacios. La gente tenía salud. Niños educados. Maestros de ocho horas diarias. Cupos para todos en la universidad. Era respetado en el exterior. Los caminos buenos, todos con empleo. Nos consolaba y nos animaba cada Saturday.

Ahora con hambre. Hay falta de empleo. Ya no hay vacunas sino en la Asamblea.

Las deudas son muchas. Las mentes brillantes de jóvenes de antaño se han evaporado. Hoy mandan los viejos. La gerontocracia de la democracia de un país sin fe.

Antes se cantaban las glorias del Che. Hoy nadie está alegre. El futuro, incierto. El Metro es un cuento. Llegará la NASA a Marte, y el tranvía en Cuenca nunca correrá. Que vuelva el señor expresidente.

Esto que escribo no es sueño de perro en la playa. En Radio Visión, hablaron el doctor César Montúfar y la señora doctora Paulina Araujo.

Mostraron con claridad que el gobierno del señor expresidente fue un proyecto apoyado desde el exterior, para saquear el país, vestirlo con la camisa fuerte de leyes y leyes a fin de quedar impunes por siempre jamás.

Los creo y admiro y, por tanto, opino que la víctima está lista para volver victimario, un nuevo lobo de Gubbio que “Rabioso, ha asolado los alrededores; / cruel ha deshecho todos los rebaños; / devoró corderos, devoró pastores /y son incontables sus muertes y daños”. Como cantó Rubén Darío, paisano de futuros lobos: Somoza de casta, y Ortega de gran pedigrí.

Eugenio Espejo en sus “Reflexiones” decía que “el pueblo quiteño tenía alma de lodo”. Con los pies desnudos podemos batir ese lodo, aumentar la paja de nuestros páramos batidos por vientos muy machos, y fabricar adobes para construir la Casa del Pueblo.

Y guiados por heroínas iguales a las tres Manuelas, a las dos Dolores, podremos salir adelante.
¡Que viva la Lourdes Tibán!

Dejemos la tele, dejemos el celu, dejemos pereza e inercia y hagamos grupos y grupitos para discutir la Patria, construir civismo, amar la honradez ultrajada y poner ganas locas de ir adelante.