Sebastián Mantilla

Decepción con la Asamblea

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Miércoles 25 de septiembre 2019

Los niveles de aceptación de los parlamentos en América Latina generalmente son bajos. En el Ecuador, una de las instituciones del Estado con peor imagen es la Asamblea Nacional.

Aunque no dispongo de estadísticas recientes (a inicios de año el nivel de desaprobación rondaba el 55%), considero que, luego de la aprobación la semana pasada de varias reformas al Código Integral Penal (COIP), el nivel de aceptación del legislativo debe estar por los suelos.

No es para menos. Los asambleístas ahora si se lucieron y mostraron realmente lo que son en términos de falta de preparación, improvisación, incapacidad para la legislar, oportunismo político y, en una gran mayoría de casos, falta de ética.

Es escandaloso, por no decir una burla para el país, que se apruebe una reforma que faculta el comiso sin sentencia de bienes provenientes del lavado, narcotráfico o enriquecimiento privado no justificado y no haya pasado la incautación de bienes producto de la corrupción. Esta reforma, junto a un proyecto de Ley de Extinción de Dominio refundido en algún lado de la Asamblea, podría haber sido un instrumento legal potente para combatir la corrupción. Sin embargo, los “padres de la patria” de eso no quieren ni hablar. ¿Por qué?

El caso de la despenalización del aborto por violación es otro tema que genera debate. En lugar de dejar de lado las creencias religiosas que eventualmente cada uno puede tener y tomar en cuenta la problemática que viven a diario miles de mujeres y niñas que han sido víctimas de violación, la decisión de no despenalizar el aborto en caso de violación no soluciona sino que agudiza aún más el problema. Es increíble que en pleno siglo XXI, al cual hemos llegado luego de una ardua lucha por la conquista de derechos, valga y pese más el pronunciamiento de la Conferencia Episcopal E. ¿Acaso no tenemos un Estado Laico, donde el papel y ámbito de funcionamiento de la Iglesia está claramente definida?

¡Qué decir de la penalización con tres años de cárcel a las personas que comercialicen suero de leche líquido! Da la impresión que en este tema, como muchos otros que pasan a diario en forma de proyectos de ley en la Asamblea, solo les comunicaron cómo votar. ¡Alzarán la mano en esto! Como remitiéndonos a los “gloriosos” pero penosos días de la década de la Revolución Ciudadana.

Los problemas que adolece la Asamblea Nacional no son nuevos. Lo dicho anteriormente se refiere a la falta de criterio y de ética. Sin embargo, es muy frecuente encontrarse con proyectos de ley que no tienen un sustento técnico de cómo se va a resolver determinados problemas que abordaría una ley, que tienen errores de redacción, concordancia y fundamento jurídico. Es necesario mejorar la representación política (una tema pendiente para la reformas del Código de la Democracia) y con ello la tarea de legislación y fiscalización de la Asamblea Nacional.