Roberto Salas

Cuando lo irracional se desborda

valore
Descrición
Indignado 2
Triste 4
Indiferente 34
Sorprendido 1
Contento 36
Miércoles 16 de octubre 2019

Si defender los subsidios a los combustibles fósiles no tiene sentido, y puede hacerse protegiendo el bolsillo de los más pobres, entonces, porqué el desborde de manifestaciones violentas e irracionales que impiden la normalidad de un país que exige trabajo y necesita generar confianza?

Al menos cuatro elementos interactúan. El momento del ajuste, la comunicación, la inmadurez política y el pobre capital social.
Hacer el ajuste en el momento de menor popularidad del Gobierno es valiente, pero sobre todo osado, al tener que hacerse de un solo golpe. Si bien el Presidente ha definido que quiere hacer lo correcto y no lo popular, las medidas tomadas, aún siendo correctas, no son fáciles de vender en un marco de influencia del FMI y sin sustentarse en un plan económico macro que entusiasme y gane aliados oportunos.

Sin embargo, la deplorable influencia extranjeras en las movilizaciones, junto al ataque a instituciones como la Contraloría, complicó el énfasis de la defensa de las medidas, restando espacio a encontrar opciones para que las compensaciones sean suficientes no solo para las familias que reciben bono, sino para otras que también se sienten afectadas.

Pero con tantos días de vandalismo y sordera, queda claro que no hay capital social entre los ecuatorianos, ni capacidad de diálogo; por la inmediatez, las ansias de poder de unos o de recuperarlo de otros, el bajo nivel educativo de ciertos sectores, y el encerramiento en las posiciones de cada uno, defendiendo lo que les interesa o lo que les piden sus líderes, como unas imposibles elecciones anticipadas o la derogación de las medidas para quedar peor que antes, sobresaliendo más el odio que el bien común. Empresarios, sindicatos, sociedad civil, incluyendo los indígenas, y el Gobierno, tienen un enorme hueco de confianza entre sí. El capital social, basado en confianzas mínimas para cooperar en la solución de los problemas comunes, no se construye en épocas de crisis, sino mucho antes. Y cuando no existe, la vulnerabilidad del país es enorme frente a este tipo de situaciones, ya que la gobernabilidad es baja, y una parte de la sociedad puede ser manipulada por intereses mezquinos.

Llevamos 40 años con el mismo sistema político, mientras el mundo y el Ecuador han cambiado tanto y necesitamos resultados diferentes. El sistema requiere cambios estructurales desde la forma de elegir, el perfil de los candidatos, y la protección institucional.

Cuando lo irracional de una minoría se desborda, y complica a todos, deja un sabor de pérdida en los que no se sienten representados y actuaron con racionalidad, exigiendo que luego del decreto derogado venga una solución efectiva a los problemas que se intentaron resolver, dejando aprendizajes para el futuro.