Enrique Echeverría

¿Gobernantes paranoides?

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Muy conocido es el axioma: “De poeta y de loco, todos tenemos un poco”. Y así es en la realidad de la vida, si se analiza la personalidad humana a la luz de la Psicología que, en su especialidad jurídica, se ocupa de la gente y sus actuaciones diarias.

Tengamos en cuenta esta enseñanza sobre la “personalidad”. El profesor de Siquiatría de la Universidad de Barcelona, Dr. Emilio Mira y López, indica: “Tan difícil es encontrar una persona que no ofrezca algún rasgo psicopático como hallar un cuerpo o una cara de proporciones perfectas desde el punto de vista estético”…

Sin merecer el calificativo de enfermos, hay una multitud de humanos con algún “defecto”. Unos, de escasa trascendencia como el mentiroso o “mitómano”; otros, con defectos mayores. Unos y otros no son enfermos, sino personalidades psicopáticas. (No psicóticas)

Los hay histéricos, explosivos o epileptoides, personalidades compulsivas, herméticas, cicloides; y avanzando hacia la enfermedad, los amorales o perversos.

Entre todos ellos hay uno, que podríamos catalogarlo como intermedio: el “paranoide”. A la luz de lo que estamos viendo en países americanos, parece haber gobernantes afectados de paranoia. El Profesor de Siquiatría los describe de esta manera “…produce la impresión –a primera vista- de ser ante todo un sujeto razonador en alto grado y amigo hasta la exageración de la verdad y la justicia. Y no obstante, de continuo conculca en la práctica de su vida los principios que pretende defender”. “Los tres defectos principales que de ello resulta son: la susceptibilidad, la testarudez y la desconfianza. Esta última se explica por el fondo moral perverso de estos sujetos”.

Realizando una valoración jurídica del paranoide, el Profesor español añade: “Desde el punto de vista jurídico este tipo paranoide es del mayor interés, pues acude con la máxima frecuencia, casi siempre como acusador, en demanda de satisfacciones morales o materiales por atropellos o injusticias que, aun pudiendo ser en parte inicialmente ciertos, no están en relación con el vigor y la tenacidad desplegados por el sujeto para obtener su reparación. Por ello se ha dado el nombre de “delirio querellante”, “locura pleitista” o, “psicopatía reinvindicativa”.

Se insiste: Pese a todos estos defectos, no son enajenados o locos. Algunos de ellos triunfan en la contienda política y ejercen mando sobre la sociedad. ¿Piense usted en alguno o algunos nombres de mandatarios que pudieran tener personalidad paranoide?

Tengamos en cuenta que en determinado país centroamericano, con más de 300 muertos de la oposición política, hablan de Dios. En otro país, en donde el hambre provoca éxodo de más de un millón de personas, sostienen que la culpa del fracaso es del “imperialismo”, etc, etc.