Enrique Echeverría

Abusos en los buses

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Lunes 01 de octubre 2018

Entrando en paréntesis sobre temas políticosinsistamos en la atención a la ley respecto al gravísimo problema, ahora en plena vigencia y aumento, del abuso sexual. Este delito que la ley penal del Ecuador sanciona con prisión de tres a cinco años (Art.170) tiene frecuente consumación en el transporte público de pasajeros. ¡Pobres mujeres indefensas, sometidas a prácticas libidinosas por individuos sin freno moral y además, alevosos!

Hay una entidad municipal –el Patronato San José- y una mujer, su Directora Sra. María Fernanda Pacheco, que han decidido enfrentar a los actores de este proceder y están consiguiendo los primeros resultados. Entre los 2.200 casos denunciados en el transporte metropolitano y convencional de Quito, 60 casos han sido ya atendidos por la justicia que ha emitido 14 sentencias condenatorias contra agresores, sancionándoles con penas de entre 12 y 38 meses de prisión.

En los buses de servicio público no solo existe el hacinamiento, la incomodidad, la admisión de diferentes mascotas que acompañan a ciertos pasajeros, el alto volumen de la música, vendedores de mercancías que suben y se mezclan con los pasajeros ofreciendo y hasta presionando para que compren su producto, la presencia de ladrones peligrosos y, en particular, la participación de sujetos degenerados sexuales quienes se aprovechan del apretujamiento para tocar partes delicadas de las mujeres, especialmente estudiantes. Si alguna de ellas protesta, como son sujetos que han perdido la vergüenza se tornan agresivos, tachando a las mujeres de “locas”, e invitándolas a que se bajen del bus y utilicen taxi si no están conformes con el trato vil que están recibiendo.

Nos permitimos una sugestión: Organizaciones de mujeres deben unirse alrededor de la señora Fernanda Pacheco, esposa del Alcalde Dr. Mauricio Rodas, para impulsar una multitudinaria cruzada de defensa de su respeto en el transporte público. Solo la queja, no es suficiente: hay que actuar.

Hay que tener presente la tradición machista de que la mujer puede ser objeto de maltrato por el hombre, cuya manifestación inicial es la agresión verbal y física; luego, hasta la muerte. Una referencia de la gravedad de este problema: al 7 de septiembre del 2018 se han registrado 60 femicidios en el país: cada tres días una mujer es asesinada incluso de manera cruel. Los dos tercios de las víctimas tenían entre 15 y 36 años, según señala un estudio de Aldea Mujer y la Red de Casas de Acogida.

La experiencia judicial sobre maltrato físico del hombre a la esposa o compañera, deja en evidencia que los “valientes” que golpean y maltratan a su pareja son psicológicamente cobardes: cuando un pariente de la maltratada le advierte que la próxima vez será castigado, cesa la agresión y el hogar se torna lugar de paz.