Luis Gallegos Chiriboga

El mercado de la cocaína manda (2)

Es necesario repensar el problema del narcotráfico en el marco del multilateralismo, ya que ninguno de los países lo puede solucionar individualmente. Se requiere de una respuesta de los países involucrados en forma sistémica, coordinada y con decisión política del más alto nivel. Basta de culpar los unos a los otros. Necesitamos soluciones bien pensadas, con visión estratégica y de largo alcance.

Terrible panorama para la Región Andina, convertida en zona de narcotráfico con una violencia imparable, que sólo tiende a crecer y enraizarse. Este problema no sólo es ecuatoriano, lo acompaña toda la región: Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia. Supongo que Bolívar se estará estremeciendo en su tumba frente a la conversión de los países que ayudó a independizar en esclavos del narcotráfico.

La solución no está en bayonetas y tanquetas, ni radares ni drones; está en generar empleo en los países donde cunde la pobreza que lleva a que la gente busque trabajo en lo ilegal. Urgen procesos de desarrollo intenso, sostenible e inclusivo para dar ese trabajo digno a los grandes sectores de los países mencionados. Necesitamos un Plan Marshall que elimine la demanda y la producción.

La otra necesidad indispensable es que los mercados de demanda busquen solucionar su adicción al narcótico. No es posible admitir que millones de personas lo consumen a precios altísimos y que no existan estrategias de salud y políticas públicas que logren reducir la demanda. Si se acepta la doctrina de que prime el mercado, se debería reducir la demanda para que no haya necesidad de producción.

Es importante subrayar que mientras buscamos acceso al mercado estadounidense para nuestros productos “legales”, que dan millones de trabajos a los ecuatorianos honestos, se nos dice que no hay “ambiente” en EEUU para una negociación de un tratado de Comercio. Mientras tanto todos somos víctimas del mercado de la cocaína crece a pasos agigantados.

Somos cautivos del libre mercado de la cocaína que lamentablemente si manda.