Marco Arauz

¿Quién pagará el fraude Assange?

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Domingo 26 de mayo 2019

El círculo alrededor de Julian Assange se aprieta. Se lo fue cerrando él mismo desde el momento en que decidió que era un dios y, como tal, estaba más allá del bien y del mal. Pero el Robin Hood de la información -tomar los secretos y compartirlos a nombre de la ‘transparencia’- mostró sus lados oscuros a la vuelta de la esquina.

Su enorme ego y su afán de protagonismo político le impidieron mantenerse fiel a su declarada preocupación por la libre información. Quienes lo admiran y dicen que su trabajo es neutral, ignoran el odio de Assange hacia la demócrata Hillary Clinton y cómo perjudicó su candidatura presidencial.

Burla del destino: el demócrata Obama se negó a emplear la Ley de Espionaje contra Assange para no perjudicar el debate en torno a la libertad de expresión. Hoy, el beneficiario de los ataques contra Hillary, Donald Trump, toma su caso para ejemplarizar a los periodistas respecto de los secretos de Estado…

El juicio que se ventila contra Assange en Virginia se refiere, en verdad, a las filtraciones en 2010 de más de 700 000 documentos clasificados, relacionados con la seguridad estadounidense. Su colaborador -el soldado Bradley Manning, hoy Chelsea Manning,- fue indultado por Obama. Difícilmente Trump haría algo así por Assange, en el remoto caso de que éste sea extraditado a Estados Unidos para enfrentar los 18 cargos en su contra.

Assange y su equipo de abogados y seguidores no se reponen del fin del asilo en la embajada de Ecuador en Londres. ¿Cómo un país insignificante y cuyos gobernantes tenían un miedo reverencial a su capacidad de penetración informática, iban a rebelarse? Sucedió, y un patético Assange ha ofrecido disculpas a la justicia británica por su desacato.

Lo más seguro es que Suecia sea el próximo destino de Assange, cuya privacidad, dice, ha sido vulnerada. ¿El burro hablando de orejas? En Suecia tendrá que enfrentar otra de sus facetas, al parecer otra acusación injusta que persigue a los iluminados: el acoso sexual.

Intocable, objeto de adoración, ahora tiene que comparecer, como todos, ante la justicia humana. Lo que queda por saber es qué papel en la construcción del santuario en Londres han tenido las autoridades ecuatorianas. ¿Quién convenció al expresidente Correa de que era una buena jugada para su imagen mundial y metió al Ecuador en este laberinto?

¿Quién violó las leyes con el fin, insulso a todas luces, de nacionalizarlo como ecuatoriano y darle un cargo diplomático que le permitiera ponerse a buen recaudo en territorio ‘libre’, para seguir prestando sus servicios ‘periodísticos’ por el bien de la ‘democracia’?

¿Qué sanciones recibirán los anteriores y actuales funcionarios que participaron en este ‘affaire’? La actual Cancillería está sacando las castañas del fuego con prudencia, pero ya es hora de responsabilizar con nombre y apellido a los autores de este gran fraude.