Vacunas y renuncias

Radio Francia Internacional: “Ecuador es uno de los países de peor manejo de la vacunación en el mundo”. Revisamos las cifras de personas vacunadas en cuatro países sudamericanos: Chile 54 personas, Brasil 9, Colombia 4, Ecuador 1, todas por cada 100 habitantes. Respecto de las pruebas diagnósticas de covid-19
-cada 1 000 habitantes- Chile 640 pruebas, Uruguay 428, Ecuador 62, (Ecuador último).

La pandemia nos ataca cuando el sistema de salud presenta la desorganización en que fue sumido los últimos 14 años, sin planes de contingencia, ni dinero, con debilitamiento de la vigilancia epidemiológica, con la supresión de instituciones de investigación en salud pública y la proliferación de estructuras económico-comerciales destinadas a efectuar ingentes compras, construcciones a altos costos y adquisiciones millonarias de insumos y equipos con sobreprecios y coimas; se produjeron innumerables despidos de salubristas experimentados y entrenados, y se los reemplazó por abogados, economistas e ingenieros desconocedores del manejo de las estructuras sanitarias, pero diestros en la implementación populista e irresponsable del “proyecto político” revestido de corrupción y despilfarro.

La situación real de esta severa afectación es reflejada a través de la vigilancia y de la información epidemiológica; las dos han fracasado, los informes opacos, inoportunos, confusos, alejados de la verdad, han desorientado a la ciudadanía.

A este desorden se añade el escándalo de las vacunas, que ha originado la designación de cinco ministros de salud en un corto lapso. El Gobierno acusa a los ministros de no haber elaborado un plan de vacunación, lo cual está alejado de la verdad, pues el ministro Cevallos presentó a los mandatarios y al ex ministro Falconí, que era subalterno en ese momento, todo el plan. Desgraciadamente hubo muchas fallas en su aplicación, la mayoría injustificables, pues han ocasionado situaciones absurdas como no administrar hasta ahora la vacuna a más de mil médicos, muchos de los cuales presentan condiciones de vulnerabilidad y, pese a ello, atienden particularmente a pacientes covid. Tampoco se ha inmunizado a una inmensa mayoría de personas de edad avanzada o discapacitadas.

Preocupa, por otra parte, las falsas convocatorias en diversos lugares a ciudadanos de la tercera edad, que asisten esperanzados a esos llamados y se ven frustrados ante el engaño colectivo del que son víctimas.

El desorden ha caracterizado la aplicación del plan, ha existido interferencia de altas autoridades de Gobierno que ha anulado la gestión técnica del Ministerio de Salud, que podía haber sido exitosa si se ponía en vigencia el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) con su estrategia nacional de vacunación en sus 3 100 unidades, dentro del sistema de atención primaria de salud. Sorprende a la opinión pública las renuncias de tres subsecretarios y de tres ministros de salud en cortísimos períodos, ¿Cuál es la causa?¿la pandemia?, ¿la vacuna?, o ¿la intemperancia de una alta autoridad gubernamental?