No olvidemos

El 21 de septiembre del 2006, casi 15 años atrás, días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de ese año, recibí un correo de una amiga con una serie reflexiones sobre el futuro del país y las razones por las cuales no deberíamos votar por Rafael Correa pese a la popularidad que había alcanzado luego de su paso por el Gobierno de Palacio.

Estas razones me recordaron inmediatamente otro, el elaborado por Umberto Eco en su texto “El Fascismo Eterno”, que señala las 14 características del Ur-Fascismo, como denominaba a los fascimos modernos, los populismos de extrema izquierda y de extrema derecha que comenzaban a emerger en Europa.

En ese momento releí el texto de Eco y quedé sobrecogido, porque, de entre los rasgos enumerados por el escritor, había varios que enmarcaban el comportamiento y las afirmaciones de Correa en su campaña, como el rechazo al pensamiento crítico, el maniqueísmo, la misoginia y el discurso descalificador y violento. Eco advertía que dichas características “no pueden quedar encuadradas en un sistema; muchas se contradicen mutuamente, y son típicas de otras formas de despotismo o fanatismo, pero basta con que una de ellas esté presente para hacer coagular una nebulosa fascista”.

Dado que aún no escribía en ningún medio, torturaba a familiares, amigos y conocidos con correos masivos, y, como no podía ser de otra manera, les envié uno para advertirles de los riesgos de votar por el candidato de moda y en el que concluía que dichas particularidades “sumadas a afirmaciones de Correa sobre las limitaciones que impondrá a la libertad de prensa, su amistad con Chávez, sus contradicciones en cuanto a la dolarización, su enorme financiamiento y su prepotencia, me dejan entrever que, si gana, vamos a tener muchos problemas y que, posiblemente, solo por escribir este e-mail, tenga que irme del país o algo peor. Saquen ustedes sus propias conclusiones y voten con conciencia.”

Mi llamado, como el de otros, cayó en saco roto y Correa ganó la Presidencia, lo que fue el inicio de un régimen que se caracterizó por la cooptación de poderes, la violación a las libertades y la persecución a la disidencia, entre otras particularidades propias de los populismos fascistoides descritos por Eco, modelo que pretendía volver a imponerse en las últimas elecciones del 11 de abril, pero que, finalmente, ha sido derrotado.

Sin embargo, recordemos a través de las palabras de Eco que el fascismo “está aún a nuestro alrededor, a veces con traje de civil… puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascarar y apuntar con el índice sobre cada una de sus formas nuevas, cada día, en cada parte del mundo… Libertad y liberación son una tarea que no acaba nunca. Que nuestro lema sea: no olvidemos”.