César Augusto Sosa

Nuevo ritmo desde el 14-S

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Lunes 14 de septiembre 2020

El fin del estado de excepción es una oportunidad para alinear al país en una nueva dinámica, una orientada a recuperar la producción y los empleos que se perdieron durante los seis meses de confinamiento y restricciones.

En los meses de toque de queda se desplomaron las cifras económicas, especialmente en marzo, abril y mayo. Solo en esos meses la economía perdió USD 6,262 millones. Sin embargo, conforme se fueron flexibilizaron las restricciones de movilidad y se permitió el funcionamiento de algunos negocios, las ventas han ido creciendo, al igual que la recaudación de impuestos. El precio del petróleo también se ha recuperado y ahora está ligeramente por debajo de los USD 40 por barril.

La crisis petrolera duró tres meses (marzo-mayo), cuando el precio cayó a niveles de hasta USD 14 por barril. Pese a ese trimestre desastroso, en los primeros siete meses del presente año el petróleo ecuatoriano se cotizó en USD 34, en promedio, y es probable que se mantenga en esos niveles el resto del año. Entonces, la tarea en materia petrolera sigue siendo aumentar la producción de crudo, la cual se ha mantenido por debajo de 600 000 barriles diarios desde hace más de una década.

Pero el puntal para la reactivación de la economía nacional está en el sector exportador no petrolero, que ha salido adelante pese a la pandemia. Mientras la economía interna sigue de capa caída, las ventas no petroleras han subido 8,2% entre enero y julio del presente año respecto a igual período del 2019. El banano lidera ese crecimiento, pero también se observa un buen desempeño en las ventas de atún y pescado, maderas, productos mineros, frutas, abacá.
Preocupa la reducción de las exportaciones de camarón, que en julio pasado bajaron en USD 60 millones respecto al mes previo y en más de 100 millones si se compara con julio del 2019.

La mayoría de productos de exportación no petroleros tiene a Estados Unidos como principal destino. Por eso también es importante avanzar hacia un acuerdo comercial de largo plazo con ese país, para lo cual se necesita retomar los diálogos que se suspendieron durante la pandemia.

Guayaquil es el principal puerto del país y esa tradición ha ayudado para que sus autoridades trabajen alineadas con el sector productivo de la ciudad. Luego de la crisis sanitaria, que golpeó con mayor fuerza al Puerto Principal, empresarios y Alcaldía han logrado ponerse de acuerdo para que las regulaciones municipales sean un apoyo para las actividades empresariales. La situación en Quito es diferente y, por el contrario, la reciente resolución del Municipio sobre movilidad ha generado un impasse con los empresarios, pese a que Quito también es el punto de salida de productos de exportación como las flores.

Si bien se espera que las decisiones que tomen las autoridades prioricen la salud, no cabe poner trabas a la producción porque Quito y el país necesitan entrar rápidamente en un ritmo de reactivación.