“Monarca”

El micro confinamiento nos lleva a cultivar las artes de los servicios domésticos. Somos más eficientes en barrer la casa, limpiar el baño, lavar y colgar la ropa, poner a punto la cocina. Pero también hemos vuelto a los libros, a la literatura, y por supuesto a disfrutar alguna buena serie que nos llega por internet.

Este fin de semana largo, hemos devorado con satisfacción una serie mexicana, que por su título, a primera vista, no llama la atención: “Monarca”.
Y es que para relatar sobre reyes y reinas, no hay mejor que los ingleses, no los mexicanos…

Sin embargo, a poco de arrancar cambió el prejuicio. No se relataba la vida de alguna “Lady D” morocha, sino sobre las intensas relaciones económicas y de poder de un opulento grupo económico, la familia Carranza, propietaria de la marca “Monarca”, que interactúa con un fastuoso narco estado y con partidos, que desde hace décadas funcionan dentro de marañas de corrupción.

“Monarca” es un thriller bien realizado, con actrices, actores, fotografía, música y locaciones de primer orden, que exhiben el monumentalismo de las élites mexicanas, y un guion que no exagera la violencia ni el sexo, pero que mantiene al espectador atado al próximo capítulo.

Monarca es una serie que pone distancia con las consabidas narco novelas, introduciendo elementos del feminismo, uso de las redes sociales, la violencia y abuso sexual en los jóvenes.

Sin embargo, lo sustantivo del thriller es la presentación del carácter, dinámicas, relaciones de las poderosas familias mexicanas que sustentan su poder en un apellido histórico y rimbombante, en la propiedad de extensas tierras que producen para una gran industria, en relaciones cínicas y corruptas con altos representantes gubernamentales a los que apoyan y financian para que lleguen al poder y en las conexiones con las mafias del narco que imprimen nuevas y peligrosas dinámicas a todo el país.

Sin embargo, en todo este entramado están presentes también los valores, la lucha por la honestidad, pero que sucumben ante la fuerza de una tradición y un pragmatismo feroz.
Para un observador cualquiera mirar esta serie causa un relativo impacto.

Por ahora, hay tantas películas, telenovelas, series que tratan de estos temas que una más puede resultar divertido para pasar, junto con el lavado de platos, un momento de confinamiento y de fin de semana largo.

Pero, para un observador ecuatoriano, puede suscitar un impacto mayor, debido a que mirar este thriller mexicano, se lo siente tan cercano y familiar, que es cómo si viéramos la experiencia de un hermano mayor.

Nos parecemos tanto, que no deja de preocupar que un escenario tan brutal y dramático como el mexicano se repita en nuestras tierras, más aún cuando vemos todos los días que las mafias de ese país no solo están tomadas nuestras cárceles, sino que se expanden por todos los costados.