Las fiestas de Quito…

Años y años, ya no recuerdo cuantos, esperando con ilusión el final de noviembre para empacar la maleta y viajar a La Carita de Dios para sus fiestas decembrinas…

Creo haber sido la clienta más antigua y fiel del Hotel Quito …Era como llegar a casa. Los abrazos de bienvenida con los empleados de toda la vida, la amabilidad en la recepción…

Entrar y ver los jarrones llenos de rosas, el ambiente taurino, la alegría y la expectativa…

Despertar en las mañanas y subir al techo del mundo engalanado de Feria Taurina… desayunar escuchando los murmullos y diálogos de empresarios españoles, toreros y cuadrillas.

Asomarse al balcón y permitirse esa emoción intangible y espiritual, misteriosa y sublime de descubrir la cumbre del Cayambe nevado…y recorrer ese valle de los Chillos a veces envuelto en bruma, como desperezándose al sol…

Las chivas con sus musicales serenatas, los vendedores de sombreros de paja y pañolones…

Toda esa fiesta vibrante, mutilada de un tajo por Rafael Correa, que amañó un plebiscito y mató de una estocada matrera las Fiestas de Quito, su feria taurina, alrededor de la cual Quito vivía esos días…miles de turistas, calles llenas de restaurantes, vendedoras de empanadas, botas con manzanilla, sombreros cordobeses…remates de corridas, bailes, fiestas, pasodobles, alegría y castañuelas.

Todo eso murió de un tajo…El hotel fue languideciendo…se quedó en silencio…los empleados de siempre desaparecieron…Quito se quedó sin turistas ni Oles….el dinero dejó de circular y la alegría se esfumó como esa niebla que envuelve la ciudad a veces….

Se salva Latacunga con su placita de toros dedicada a San Isidro Labrador. Gracias a la pasión, terquedad, empuje y tesón de José Luis Cobo que se la juega cada año por impedir que muera la afición taurina. Contra viento y marea…Gracias a él vuelvo a empacar la maleta, y con toda mi familia. regresar por estos días … ya sin parar en Quito sino en ese palacio inca de San Agustín de Cayo …bajo la protección del Cotopaxi.

Señor Presidente Lenin Moreno, se que usted es un buen aficionado. Lo invito, antes de dejar su Gobierno, a que le devuelva la alegría y la magia a Quito…Que regrese la feria más importante de América…que el pueblo venda…que el turismo regrese…que Quito vuelva a vibrar. Ese será su mejor legado. Devolverle la vida a su ciudad…Lo puede hacer. Se lo pido como una de las miles de personas que llevan Quito en el corazón!

¡PD: La Plaza de toros de Iñaquito tiene el derecho a resurgir como el ave fénix y La Provincia del Pichincha con sus plazas silenciadas también…¡La joya de la, Plaza Avelina de Cerezo de Cayambe no se puede quedar en el olvido…Usted tiene la palabra Señor Presidente!

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