Concluyeron los terrores

Tanto es así que desde que se confirmó el triunfo de Guillermo Lasso he podido dormir sin sobresaltos, sin sudores fríos. La dolarización no sufrirá menoscabo y mi país no se sumará a la desventura que se vive en Venezuela, Cuba o Argentina.

Concluidos los escrutinios a Lasso se le vio en gran tensión emotiva. Agradeció a todos y cada uno de quienes le habían apoyado. Se dio tiempo y modos para señalar las prioridades de su gobierno, entre ellas controlar la malnutrición crónica infantil (MCI. El nuevo Presidente debe hallarse al tanto que la malnutrición inclusive durante la vida intrauterina es causa de retardo mental. Una de las razones que explican la incapacidad de un país para salir del pantano del subdesarrollo. ¡Bien por Guillermo Lasso! Estamos ante un estadista, posiblemente. Un costeño a quien ‘no le ha chamuscado el coco el sol tropical’. Los mejores mandatarios ecuatorianos: Rocafuerte, García Moreno, Alfaro (santo de mi devoción).

La MCI es un problema de salud pública, con una prevalencia del 25 por ciento. También Rafael Correa la incluyó entre las prioridades de su gobierno a la que asigno recursos económicos importantes. Por presiones del ‘socialista’ González, el que desbarató la atención médica del IESS, director de un grupo político que apoyaba al gobierno, prófugo de la justicia ecuatoriana, una nutrióloga dirigió el programa de control de aquel flagelo. De lo que se trataba era de proporcionar un suplemento en minerales y vitaminas en una colada que se la administraba a los niños desde que iniciaban el destete. Los resultados en una población rural de 500 habitantes fueron un desastre colosal cuando el universo se amplió a escala nacional. ¡En 5 años se redujo en un dígito la prevalencia inicial!

La anemia por deficiencia de hierro en la Costa, los desórdenes por deficiencia de yodo en la Sierra. Yodo y hierro indispensables en el desarrollo de las capacidades cognoscitivas, y desde antes de la gestación. Si el jefe de familia tiene trabajo habrá una mejor alimentación. A un Estado responsable le corresponde mantener los programas de yodación de la sal y el fortalecimiento de la harina de trigo con hierro (sal, pan y fideos consumen todos los ecuatorianos).

No se crea que lo señalado es una novedad. Al finalizar el gobierno de Durán Ballén el programa de fortalecimiento de la harina de trigo con hierro se había ya iniciado como una política de Estado. Vino Bucaram y el programa que tanto empeño supuso, ¡fue desmantelado! La pobre gente se quedó sin el hierro que contenía el pan y los fideos que consumía. Si a lo señalado se agrega el desayuno escolar, el saneamiento ambiental y el Instituto Nacional de Higiene y Medicina Tropical Izquieta Pérez vuelve a ser el portento que fue, se habrían dado grandes pasos en el campo de la Salud Pública.